martes, 25 de agosto de 2020

EL GRAN GOLPE (1971) - Sidney Lumet

EL GRAN GOLPE

(The Anderson Tapes)

1971. Dir. Sidney Lumet.

 


         Basada en un bestseller que inició la carrera de Lawrence Sanders como exitoso escritor de novelas de crimen, misterio y humor, recuperamos esta oscura película en la filmografía del maestro Sidney Lumet, surgido de la televisión en vivo de los años cincuenta, para posteriormente tornarse en prolífico realizador de largometrajes (este fue su 16° título). A pesar de haber sido un éxito literario, su versión fílmica no fue taquillera y pronto quedó en el olvido. Su gran cualidad es la presencia del magnético Sean Connery, filmada antes de Los diamantes son eternos (Hamilton, 1971) que sería su última participación como James Bond (dentro de la línea original de la serie de manufactura: por eso no se toma en cuenta a Nunca digas nunca jamás, de Kershner, en 1983).

 El convicto Duke Anderson a punto de salir de la cárcel...

         Lo más interesante de esta película es que fue una primera incursión en el mundo tecnológico del audio y vídeo como instrumentos para el espionaje y la vigilancia. El título en inglés (“Las cintas de Anderson”) se refiere a las cintas de carrete que están grabando todas las conversaciones de Anderson sin que éste se dé cuenta. Recién liberado de la cárcel luego de diez años por haber fallado en un trabajo para mafiosos, Duke Anderson (Connery) sale de prisión y no tarda en realizar dos cosas: volver con su antigua amante Ingrid (Dyan Cannon) quien ahora es mantenida por el dueño de un lujoso edificio de departamentos en Manhattan. Por otro lado, va con sus antiguos jefes de la mafia para pedirles que financien un gran golpe: el robo de dinero, objetos, documentos, de todos los departamentos del edificio donde vive Ingrid.

 Sean Connery y Dyan Cannon

         Y aquí entra la parte tecnológica, además de humorística, de la trama: el amante de Iris está grabando sus conversaciones por celos. Luego, las pláticas que lleva a cabo Anderson con los mafiosos, y con otros viejos compinches, también están siendo registradas por diversas entidades: la CIA, Hacienda, la división de narcóticos. En todas estas grabaciones, lo que les importa a los agentes son las personas con las cuales Anderson platica, nunca con él. De esta manera, Anderson planea y conjunta a una banda para realizar un atraco fenomenal donde involucrarán a los disímbolos y particulares habitantes de esos departamentos. Por supuesto que las cosas tendrán un giro del destino, así como un gracioso e irónico final.

 Una grabadora Ampex de carrete

         En los créditos de la película se agradece la colaboración de la empresa Ampex, importante fabricante de equipo de grabación. Lo que vemos en pantalla son primitivas cámaras de seguridad, grandes equipos de grabación para cintas de carrete, fotografías tomadas en los bancos para asegurar la identidad de los clientes, además de una inmensa computadora, alimentada por tarjetas, para llevar el registro de sospechosos, convictos y criminales; en otro momento, se coloca un transmisor en un automóvil para que otro vehículo que va detrás, por medio de antenas aéreas, capte un diálogo en el interior del auto. Tres años más tarde, Coppola filmaría La conversación, donde el equipo de vigilancia será más sofisticado, tal como el que se utilizaría para las grabaciones que apoyarían la caída del deleznable Richard Nixon como presidente.

 Christopher Walken
Martin Balsam

         Los créditos anuncian la presentación de Christopher Walken, joven actor que ya tenía muchos años con pequeños roles tanto en cine como televisión, hasta que le llegó esta oportunidad (no obstante, pasarían otros siete años para su gran éxito y Óscar por El francotirador). Martin Balsam (a quien puede identificarse como el detective asesinado en Psicosis mientras subía por las escaleras de la casa de Norman Bates). Aquí aparece como el dueño de una tienda de antigüedades, abiertamente homosexual. Lo que es muy notorio es que por ser 1971 no había problema con usar el epíteto, ahora insulto,  fag en inglés, para indicar el equivalente de “joto” o “maricón” que ya son políticamente incorrectas en español. Otro caso es cuando se menciona a un niño parapléjico como “lisiado” (o crippled) que en estos tiempos terribles por censuras y sensiblerías estúpidas es ridículamente insultante.

Connery, Sean Connery




         Sean Connery aparece cubierto con una toalla y muestra su entonces bien formado cuerpo (tenía 40 años). No utiliza bisoñé y se nota su calvicie prematura. Sin embargo, el carisma natural, su voz penetrante e inconfundible, además de su excelente actuación, hace que esta película (ya oscura en su filmografía) se sostenga contra todo anacronismo. El maestro Lumet, experto en diseccionar y establecer los cuestionamientos y motivaciones de sus personajes para que lleguen al final que les corresponde, acorde con su moral y comportamiento, logra que este Duke Anderson – Sean Connery, tenga su justa conclusión (como el jurado impasible de Doce hombres en pugna o cada chica de El grupo o el sacrificado detective Serpico o la rectitud y honestidad de El príncipe de la ciudad) y esta es una lista mínima de una carrera impresionante. ¡Y una película deliciosa!

El maestro Sidney Lumet (1924 - 2011)



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