martes, 4 de mayo de 2021

OTRO AMOR (1952) - Vincent Sherman

OTRO AMOR
(Affair in Trinidad)
1952. Dir. Vincent Sherman.

         Narra el director Vincent Sherman (1906 – 2006) en su libro de memorias (Studio Affairs. My Life as a Film Director, The University Press of Kentucky, 1996) que quería haber dirigido De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953) y que cuando habló con Harry Cohn, jefe de la Columbia Pictures, que tenía los derechos de la novela, éste le comentó que no contaba aún con el apoyo de la armada norteamericana por lo que su filmación todavía tardaría un tiempo. A cambio, le ofreció dirigir el retorno de Rita Hayworth a la pantalla. Luego de tres años, ya disuelto su matrimonio con Aly Khan, la estrella había vuelto a su estudio exclusivo, devengando un salario mensual que no estaba justificando. Cohn le entregó un argumento de veinte páginas que le gustó y aceptó el encargo. La cinta reuniría a Rita con Glenn Ford, su galán en la taquillera y ya icónica Gilda (Charles Vidor, 1946) de la cual se repetirían algunos elementos en esta nueva película. El guion pasó por varias etapas de escritura. Sherman abiertamente confiesa que robó la idea central de Tuyo es mi corazón (Alfred Hitchcock, 1946) donde Ingrid Bergman llegaba a casarse con un espía nazi para conseguir unos turbios planes. Así, se llegó a una trama que ocurriría en el caribe, específicamente en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, en ese tiempo dependiente de la corona británica.

         Al encontrarse el cuerpo de Neal, un pintor, y despejar la sospecha de un suicidio, su esposa, la bailarina y cantante Chris (Rita Hayworth) es obligada por la policía de Puerto España a intimar con el millonario Max (Alexander Scourby), del cual se piensa que tiene nexos con el gobierno soviético (sin mencionarlo directamente) y fue el posible culpable de la muerte de Neal. Intempestivamente llega Steve (Glenn Ford) a la isla, sin tener conocimiento de la muerte de su hermano, quien le había escrito ofreciéndole un empleo. Aunque al principio desprecia a Chris, pronto se siente prendado de ella. La mujer no puede contarle sobre su misión de investigar a Max, por lo que Steve sospecha de ella. En una fiesta que ofrece el millonario, Chris es descubierta y da lugar a un enfrentamiento final. Chris y Steve retornan a Estados Unidos para iniciar una nueva vida.

         Igual que en Gilda, Rita Hayworth canta dos números donde puede mostrar su rostro bajo la abundante melena pelirroja, demostrando su habilidad para el baile y el magnetismo de su atractivo sexual. El realizador Sherman, en el mismo libro, comenta que antes de iniciar la filmación, Rita tuvo que someterse a una rutina de ejercicios para reafirmar su bello cuerpo que se encontraba algo descuidado ante la falta de una disciplina constante: el resultado bien puede notarse sin problema en la película. También están los momentos en que Glenn Ford la maltrata y vuelve a ocurrir una cachetada al asegurarse, erróneamente, de la infidelidad de la mujer. En cuanto a Tuyo es mi corazón, Rita se infiltraba en la casa del villano, para descubrir una conspiración donde se planeaba establecer bases nucleares en Jamaica, para apuntar a las ciudades principales de los Estados Unidos (en este asunto, la cinta resulta profética para lo que luego ocurriría en Cuba en los años sesenta). La diferencia es que no habría una consumación sexual, como la que Ingrid Bergman tenía que cumplir, al casarse con su personaje sospechoso.

         El reparto es delicioso. El villano principal, Max Fabian (mismo nombre del personaje que en La malvada, o sea, All About Eve, hacía Gregory Ratoff, como productor de Broadway) es interpretado por Alexander Scourby, quien tenía los rasgos físicos adecuados para mostrar astucia y maldad. Juanita Moore, quien sería la contraparte de Lana Turner en Imitación de la vida y la madre de Martha Rangel en la segunda versión de Angelitos negros, interpreta a la sirvienta sabia y omnisciente que sabe todo sobre su ama Hayworth. Valerie Bettis, como esposa de uno de los espías, fue también la coreógrafa de los números que interpreta Rita. Y están los actores alemanes, especialistas en turbios papeles como agentes extranjeros, Karel Stepanek y George Voskovec.

Alexander Scourby, Rita Hayworth y Glenn Ford: la cachetada

Juanita Moore como la sirvienta omnisciente

         Dentro de esta relectura de ambas películas, estamos ante la efectiva dirección de Vincent Sherman quien sabía mover a sus actores y alcanzar, siempre con economía y cuidado, un producto muy bien hecho. Artesano eficaz, quien moriría un mes antes de cumplir su centenario, cuya carrera comenzó como actor esporádico, tanto en teatro como cine, hasta que tuvo la oportunidad de iniciarse como director en la Warner Bros. (El retorno del Dr. X, 1939) y destacarse en los melodramas dirigidos a público femenino, interpretado por grandes estrellas: Bette Davis, Ida Lupino, Ann Sheridan o Joan Crawford. En sus memorias mencionadas es indiscreto, al confesar que tuvo amoríos con algunas de ellas, incluida Rita Hayworth. Otro amor no es una de sus cintas distinguidas ni más originales, pero posee pasión. Es de las últimas cintas donde Hayworth aparece como símbolo sexual (a los 35 años ya iba perdiendo la lozanía para entrar en su etapa de madurez). La cinta deja algunos asuntos sin explicar: ¿por qué fue asesinado Neal?, ¿habría descubierto los planes de Max?, ¿o por qué la carta que Neal escribió el mismo día de su muerte tenía el membrete de Max? Y sin embargo, al final de cuentas, nada de eso importa ante el esplendor del Hollywood de antaño.

El director Vincent Sherman durante la filmación


Otro amor está dentro de esta colección en Blu ray



 

        

 

        

 

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