domingo, 30 de mayo de 2021

LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES

 

MARCADOS POR UN DESTINO
(Something Wild)
1961. Dir. Jack Garfein.

         La estudiante Mary Ann (Carroll Baker) baja las escaleras del Metro elevado para cruzar un parque y llegar a su casa en el Bronx, en Nueva York. De repente, unos brazos la atrapan y la meten entre la maleza para tumbarla al suelo. Un extraño la viola brutalmente y, al terminar, la deja como basura, como algo que se desecha luego de usarse. La joven se recompone como puede, toma sus cosas, va a su casa y ante el saludo de su madre, solamente responde y se mete a su cuarto. Se da un baño, corta en pedacitos el vestido que llevaba para irlos tirando en el inodoro que va descargando hasta terminar. Al día siguiente, sale con sus libros y se sienta en una banca del parque. Se levanta, los deja atrás y se dirige hacia Manhattan donde alquila una pequeñísima habitación en un barrio bajo, busca y encuentra empleo en una tienda departamental. Su silencio hace que sus compañeras de trabajo se burlen de ella. Cierto día se siente mal y sale hacia su cuarto donde pasa unos días enferma. Decide salir y camina sin rumbo: al llegar al puente de Brooklyn, intenta tirarse, pero la detiene un hombre, Mike (Ralph Meeker), quien la acompaña hasta que pasan por donde vive y le ofrece que entre a descansar. Aunque ella está temerosa, el hombre le da confianza. La trata bien, pero luego la encierra. Al volver alcoholizado, intenta abrazarla, pero ella lo tumba y le golpea con su zapato en el rostro (hecho que le hará perder un ojo). Así pasan unos días. Ante el rechazo de Mary Ann, el hombre decide liberarla. Mary Ann retoma la calle, camina, duerme en un parque, y al día siguiente decide retornar con Mike. Pasan los meses y la chica le escribe a su madre quien va a visitarla. Mary Ann le presenta a Mike como su esposo y le anuncia que tendrá un bebé. La madre no puede creer que ha perdido a su hija, de la cual mantenía una imagen de niña; sin embargo, se resigna.

 La terrible violación...

         La anterior sinopsis cuenta a grandes rasgos lo que sucede con la protagonista. Basada en una novela de 1958 por Alex Karmel, vino a ser el segundo (y último) largometraje de su realizador Jack Garfein (uno de los directores clave del Actor’s Studio, además de esposo, en ese tiempo, de la actriz Baker). Mary Ann, de ser una adolescente regular, se convierte en mujer de la noche a la mañana, a la cual la violencia la ha convertido en ser temeroso, siempre en guardia, desconfiada de cualquier persona que se le acerque o desee ser cortés con ella. Por eso, su rechazo ante el desparpajo de su compañera de trabajo o la falta de acercamiento hacia su prostituida vecina de departamento quien le insinúa que se dedique a vivir de los hombres. Mary Ann, además de haber escuchado a su madre decir que el vecindario se ha vulgarizado con sus nuevos habitantes, sucios y sin buenos modales, ahora lo siente con el mundo que le rodea. El calor extremo del verano neoyorquino y su salud que se deteriora, la hacen caminar por calles donde solamente aparece la miseria. No queda más que tirarse al vacío y terminar con todo.

 Una madre convencional (Mildred Dunnock)...

         La aparición del mecánico Mike, quien primero no la deja sola porque teme que quiera volver a intentar el suicidio, viene a representar el primer acercamiento desinteresado en esta etapa de su vida. Desconfiada inicialmente, acepta que el hombre le invite a pasar a su cuartucho en el piso subterráneo de un edificio. Le ofrece que descanse, mientras él se irá a trabajar. Al irse, Mary Ann corre hacia la puerta y se da cuenta de que está abierta. Eso le permite serenarse y quedar dormida. Al despertar, Mike le ha preparado la cena. Luego vuelve a irse, pero la deja encerrada: ahí es donde las cosas cambian. Pasarán los días, Mary Ann irá descubriendo otros aspectos de Mike. Cuando le reclama el motivo de que la tenga prisionera, el hombre le responde que es su última oportunidad. Todos los incidentes alrededor de este tiempo, harán que Mary Ann reflexione y busque la manera de arreglar su situación. Se dará cuenta de que no tiene otro camino para seguir adelante. Vuelve con Mike para comenzar otra etapa en su vida, a ver si es también su propia última oportunidad para dejar atrás el pasado. Cuando la madre llega a visitarla se pregunta “¿qué ha pasado?”. Luego de meses sin saber de ella, su hija es ahora una mujer casada, esperando un bebé. El espectador también se pregunta lo mismo: ¿qué es lo que pasa inesperadamente en nuestras vidas para que todo cambie?

 Mike intuye la fragilidad interna de la chica...

         Filmada en un contrastante blanco y negro por el genial Eugen Shuftan (a quien le debemos cintas de Pabst, Ophüls y Carné, entre muchos otros), además de créditos creados por el inmortal Saul Bass (donde utiliza rascacielos y edificios de Nueva York para que sus líneas nos den ideas de cárcel y represión), estamos ante una cinta naturalista, típica de las inquietudes que los jóvenes cineastas mostraban en sus películas intentando terminar con los estereotipos de Hollywood, aunque no completamente. Los recorridos de la protagonista son filmados en locaciones de la ciudad, pero todas las escenas de encierro ocurren en estudio, con un realismo impresionante. La cinta puede ser muy discutible en nuestros tiempos: la salud mental de Mary Ann se logra gracias al encuentro de un hombre que la amará, debido a las pruebas de atención y cuidado que le ha mostrado. Se muestra un proceso de sanación acorde con las ideas preestablecidas, muy alejadas de los traumas difíciles de sobrellevar que ahora conforman a la realidad de las mujeres que viven esa terrible experiencia. Tal parece que el personaje de Mike intuye el quebranto interno de Mary Ann, por lo que nace su sentido protector. Luego, el alcoholismo y la soledad de Mike terminarán por conmover a la muchacha.

 Dos almas solitarias que se encuentran...

         La edición en DVD de Criterion Collection, aparte brinda una entrevista con el académico Foster Hirsch acerca de los antecedentes y trascendencia del Actor’s Studio, así como una clase maestra del propio Jack Garfein, filmada en dicha institución. Una entrevista en audio con la actriz Carroll Baker y una conversación de la crítica Kim Morgan con el director Garfein, complementan los extras. La copia de la cinta es impecable, lo mismo que el sonido. Y ofrece subtítulos en inglés, que son opcionales. En el reparto se encuentran actores y actrices sensacionales, legendarios del Hollywood de antaño (Martin Kosleck o Mildred Dunnock) y de la televisión (Jean Stapleton o Doris Roberts). Claro que la presencia y fuerza del atractivo Ralph Meeker, quien fuera el creador del personaje, en el escenario, que luego William Holden interpretaría en el cine en Picnic (1955, Logan), contrasta con la belleza y juventud de Carroll Baker, la cual buscaba liberarse del personaje sexual que había creado en Muñeca de carne (1956, Kazan).

 La edición de Criterion Collection

El director Jack Garfein (1930 -2020)

         Carroll Baker nació el 28 de mayo de 1931 en un pueblo de Pennsylvania y siempre quiso ser actriz. Trabajaba en una fábrica cuando decidió dejar todo e irse a Nueva York. Audicionó para el Actor’s Studio y fue seleccionada de inmediato. Contratada por la Warner Bros. para Muñeca de carne (1956, Kazan), donde interpretaba a la núbil esposa de un hombre que debía esperar a que creciera para hacerla suya, que le trajo una nominación al Óscar, además de muchos escándalos. Aunque quisieron mantenerla en el estereotipo de personajes sexuales, ella prefirió rechazar papeles que la limitaron mucho e hicieron que el propio estudio la boicoteara. Gigante (Stevens, 1956), Horizontes de grandeza (Wyler, 1958), La conquista del oeste (Hathaway, 1962), No soy para ti (Lang, 1959), están entre sus cintas ya clásicas. Sin embargo, el personaje con alta carga sexual no la abandonó. En 1964 filma Los insaciables (Dmytryk) y al año siguiente Harlow, la rubia platino (Douglas), que la convencieron de que ese sería el nicho que debía de explotar. Sin embargo, lo hizo en Europa, en Italia filmó muchas cintas con temática sexual (Orgasmo, Tan dulce tan perversa, Paranoia, El dulce cuerpo de Deborah) entre muchas otras. El tiempo pasó, la belleza corporal terminó, y siguieron muchos papeles secundarios tanto en cine como televisión. Acaba de cumplir 90 años y es, como tantas otras personalidades, dignas de recordarse.

Carroll Baker, sensual, en una pose para la revista Playboy.



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