domingo, 1 de agosto de 2021

UNA NOVIA EN CADA PUERTO (1928)

UNA NOVIA EN CADA PUERTO
(A Girl in Every Port)
1928. Dir. Howard Hawks.

         El marinero Spike (Victor McLaglen), grande y bruto, llega a cada puerto en busca de antiguas novias o nuevos prospectos para pasar ratos agradables. No obstante, en todas ellas encuentra la marca de otro marinero que usualmente se adelanta en la conquista de esas mismas chicas. En Centroamérica puede por fin topárselo: es Bill (Robert Armstrong) con el cual comienza una relación a golpes que los lleva hasta la cárcel, a caer al mar, y que Bill salve a Spike porque éste no sabe nadar. Nace una fuerte amistad. En Marsella, Spike asiste a una feria donde conoce a Marie (Louise Brooks), una clavadista de gran altura, que le roba el corazón. La mujer se aprovecha de la ingenuidad de Spike y le hace creer que lo ama. Cuando Bill la conoce, se da cuenta de que es una estafadora que trató en Nueva York.

 Primero rivales y luego amigos: 
Robert Armstrong y Victor McLaglen

         El maestro Hawks, en su quinta película silente para la Fox, estableció sus principales constantes temáticas: la rivalidad masculina que deviene en una gran amistad; las acciones violentas regidas por el impulso y la brutalidad más que por la inteligencia; la atmósfera viril que no admite mujeres hasta que se compruebe que pueden integrarse a ella sin que sean una amenaza para su estabilidad. Además, está el carácter episódico de sus tramas que van construyendo la tensión y el objetivo: algo que será muy notorio en Sangre en el río (The Big Sky, 1952) o en la deliciosa, pero elemental Hatari (1962) o en la ligerísima El deporte predilecto del hombre (Man’s Favorite Sport, 1964).

 Spike conoce a la interesada Marie

         El maestro Hawks, en una entrevista, comentó que esta cinta fue su primera historia de amor entre dos hombres. Y aunque pudiera pensarse en una atracción homoerótica, en realidad, Hawks nunca llega a la insinuación oculta. Ni siquiera en la que se ha tomado como ejemplo de homosexualidad disfrazada (la conversación sobre pistolas entre John Ireland y Montgomery Clift en Río Rojo, 1948). En esta cinta puede notarse que la amistad surgida entre los dos hombres es de un afecto que excluye la atracción física. Hawks iguala el sentimentalismo de las acciones solidarias a la empatía entre dos hombres inequívocamente heterosexuales (lo mismo pasa en la obra maestra Río Bravo, 1959 con John Wayne expresando compasión y confianza por el alcoholizado Dean Martin, anteriormente pistolero temerario, al cual salva de que pierda su dignidad). Un intertítulo expresa una frase de Bill, al referirse a Spike: “ese gran buey me es más importante que cualquier mujer”, con la intención de golpear anímicamente a la mala mujer que quiere dañar a su amigo.

         La presencia de Louise Brooks fue importante en esta cinta, ya que motivó al realizador alemán G.W. Pabst para contratarla y filmar con ella dos cintas que ya son clásicas en la historia del cine universal, además de crear toda una leyenda a su alrededor (La caja de Pandora, Diario de una chica perdida, 1929, ambas filmadas en Alemania para la UFA). Hawks, por su parte, comentó que la contrató porque era una actriz segura de sí misma, que proyectaba una dulzura al mismo tiempo inocente que engañadora. Sin embargo, las estrellas masculinas son inigualables: Victor McLaglen, cuyo tipo rudo producía cierto sentido de ingenuidad mezclada con carnalidad, aparte de Robert Armstrong, quien se haría famoso como el productor obsesionado en King Kong (1933), contrastante con McLaglen por su cuerpo menudo, aunque bien formado. Otras presencias, más episódicas, son las de Myrna Loy, quien sería lanzada al estrellato en la MGM de los años treinta, además de la española María Alba, aquí bajo el nombre de María Casajuana, que saldría en las versiones hispanas de las primitivas cintas sonoras, y ya mayor, en el cine mexicano en El hijo de nadie y La morena de mi copla.

 Las películas que convirtieron a Louise Brooks en mito

         A pesar de no ser una copia restaurada, que carece de nitidez, este DVD de Grapevine Video, ofrece al menos la alternativa de conocer un clásico de un gran director, en su versión completa de 78 minutos. Como curiosidad adicional, viene un corto (Stork Mad, Dir. Al Christie, 1926) con el olvidado cómico Bobby Ray. Howard Hawks filmaría cuatro cintas más para la Fox, todas silentes, hasta que en 1930 pasaría a la Warner Bros. para crear su primera película sonora (El escuadrón de la muerte) para dar comienzo a lo que será una carrera ejemplar, congruente, siempre correcta moralmente, además de asegurar un entretenimiento inteligente, sensible, para divertir y hacer reflexionar al espectador (aún en sus cintas consideradas menores – que no lo son –).

El maestro Howard Hawks (1896 - 1977)

PUEDEN DISFRUTAR DE "UNA NOVIA EN CADA PUERTO" EN EL CANAL DE YOU TUBE, CON LA SIGUIENTE LIGA:

https://www.youtube.com/watch?v=r7qBjs6efFI



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