LOS
VENCEDORES
(The
Victors)
1963.
Dir. Carl Foreman.
DVD, Pal,
156 min.
Regia
Films, España.
Basada en un libro de cuentos, con tintes autobiográficos, de Alexander Baron (1917 – 1999), donde narra hechos y aventuras que viven los integrantes de un pelotón de soldados británicos durante la Segunda Guerra Mundial, esta adaptación cinematográfica mantiene el carácter episódico, dejando solamente a dos soldados: Frank Chase (George Peppard) y Trower (George Hamilton) como recurrentes hilos conductores en su marcha por distintos lugares de Europa, además de que se ha cambiado la nacionalidad: ahora son soldados norteamericanos (para que hubiera mayor identificación con su público clave en Estados Unidos). La cinta deja en claro la banalidad y futilidad de la guerra que da lugar a luchas y rencores absurdos. Al final, no existen vencedores ya que la victoria es relativa: tanto han perdido ellos como los vencidos. La gloria del triunfo da lugar a otras vicisitudes y enfrentamientos. Fue la única intervención del guionista Carl Foreman en la dirección cinematográfica y uno, luego de verla, se queda pensando en las posibles maravillas que podría habernos heredado.
La cinta comienza en la Inglaterra de 1942, mientras Chase y Trower están de guardia en un depósito de recursos bélicos. Hay un feroz bombardeo que les lleva a resguardarse en cierto momento. Luego, salen a ocupar nuevamente sus puestos. Se ha demostrado su valentía, pero también su vulnerabilidad ante la férrea disciplina. Según se van sucediendo los episodios, vemos al pelotón moverse hacia Italia, luego llegar a diversos puntos franceses y belgas, finalmente el retorno a Inglaterra, para terminar en la Alemania invadida, a un año posterior al término del conflicto (los mismos Chase y Trower van subiendo de categoría militar). En cada episodio, habrá alguna aventura de los soldados mencionados, añadiendo a otros personajes eventuales. Así, podemos conocer intereses y personalidades, la rudeza que trae consigo la tragedia cotidiana, los abusos entre seres humanos, la falta de piedad y misericordia, además de los horrores que, al vivirlos, transforma la filosofía de vida y muerte.
Un soldado utiliza la vulnerabilidad de una esposa que espera el retorno de su marido para obtener sus favores sexuales. Un sargento debe de imponer su autoridad ante soldados que, al llegar a una bodega de vinos, se emborrachan. Otro soldado, emocionado por la dulzura de una joven violinista que toca ante la indiferencia general en una cantina de Bélgica, decide respetarla para darse cuenta, al día siguiente, de que en realidad era una prostituta. Y así, se van mostrando pequeñas viñetas de perversión o de ternura sin protección. Ante la crueldad de un oficial francés contra los alemanes, un sargento norteamericano le escucha decir: “ojalá que su país nunca sea invadido”. Y entre estos episodios, se intercala un segmento magistral: el único fusilamiento realizado por los norteamericanos contra un desertor: el director Foreman muestra de manera cruda, intercalando acercamientos y grandes planos panorámicos, el hecho, mientras que en la banda sonora se escucha una popular canción navideña y luego, un himno religioso.
Originalmente, la cinta duraba 175 minutos con una overtura de 4 minutos, original del compositor Sol Kaplan. Al estrenarse en Inglaterra, y notar que el público se inquietaba por la longitud, fue recortada en un cuarto de hora, a una duración más convencional (156 minutos), que es la que encontramos en el DVD español que tenemos (nunca se ha distribuido una copia en Estados Unidos). Entre los cortes, está un episodio donde el batallón adopta a un niño francés, para luego quedar pasmados al enterarse de que el pequeño se prostituía para sobrevivir. El elenco está conformado con muchas estrellas populares, o emergentes por esos años, en el cine internacional: Melina Mercouri, Romy Schneider, Elke Sommer, Jeanne Moreau, además de Peter Fonda, Eli Wallach, Michael Callan, Albert Finney, entre otros, convirtiéndose en un catálogo de personalidades que serían estelarísimas con el paso del tiempo.
Carl Foreman (1914 – 1984) fue un distinguido guionista que también cayó víctima de la persecución anticomunista del senado norteamericano a fines de los años cuarenta e inicio de los cincuenta. Colaborador del independiente y adelantado Stanley Kramer, escribió los guiones de El triunfador y Clamor humano (1949, ámbas de Mark Robson) o A la hora señalada (1952, Dir. Fred Zinneman), para luego exiliarse en Inglaterra donde continuó trabajando bajo seudónimos. Ganó el Óscar, sin poderlo recibir, en 1957 por El puente sobre el río Kwai (Dir. David Lean) y en 1961, la épica y grandiosa Los cañones de Navarone (Dir. J. Lee Thompson), antes de decidirse a dirigir, aunque solamente fuera para dejarnos esta obra maestra.
Los
vencedores, filmada en Panavisión (70 mm), con un blanco y negro
contrastante (cuando el cine podía utilizar al monocromático con fuerza
expresiva), fue una cinta muy audaz para su tiempo. Luego de su estreno por el
mundo, fue siendo relegada a segundo término. A casi 60 años de que fuera vista
por primera vez, es importante rendirle tributo como otro retrato antibélico,
crudo, perverso, que mostraba la realidad de las crueldades humanas. Hay una
copia nítida en YouTube, aunque sin subtítulos, donde puede disfrutarse.
El guionista-director Carl Foreman

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