AMOR PROFANO
(Rain)
1932. Dir. Lewis Milestone.
Sadie Thompson (Joan Crawford), prostituta que viaja hacia la isla de Aipa en el Pacífico Sur, debe de quedarse varios días en Pago Pago, debido a una epidemia de cólera que impide proseguir en el barco de trasbordo. Junto con ella, llegan el predicador Davidson (Walter Huston) con su esposa (Beulah Bondi), además del Dr. McPhail (Matt Moore) y su esposa (Kendall Lee). Todos llegan al único albergue existente en la tienda de Joe (Guy Kibbee), donde la actitud libre y escandalosa de Sadie, provoca la ira de Davidson. El sargento O’Hara (William Gargan), enamorado de Sadie, a pesar de su pasado, quiere apoyarla para que se vayan juntos a Australia. Davidson, por su parte, quiere impedir que Sadie siga su viaje para continuar con su vida de prostitución, por lo que la denuncia para que sea deportada a San Francisco, donde le espera la prisión de la cual había estado huyendo. Davidson logra convencer a Sadie para que abandone su profesión, vuelva a San Francisco y purgue su condena, para salvar su alma. Sin embargo, una noche, viendo a Sadie ya pudorosa, sin maquillaje, entregada a su palabra, Davidson entra a su cuarto para poseerla. A la mañana siguiente, el predicador se ha suicidado. Sadie retoma su actitud libre, pero acepta irse con O’Hara hacia Australia.
Con motivo del 90 aniversario de su estreno, se ha editado una versión prístina, con imágenes nítidas y contrastantes en su blanco y negro original, bajo el formato de Blu-ray, esta cinta que nos devuelve uno de los primeros intentos dramáticos de Joan Crawford, ya con sonido, además de confirmar la calidad del realizador Lewis Milestone en su dominio técnico y expresivo. La adaptación de un cuento de W. Somerset Maugham, ya había sido filmado en 1928 con Gloria Swanson, como Sadie, y Lionel Barrymore, como Davidson, además de haber producido una versión teatral que consagró a otra personalidad de esos años veinte, Jeanne Eagels.
La ventaja de que todavía existía cierta libertad en el cine, sin las estrictas imposiciones que más adelante establecerá la censura, permite que veamos tramas más abiertas en sus representaciones y finalidades. Sadie muestra una actitud cínica y gozosa que será ofensiva para el religioso matrimonio (contra el menos escandalizado matrimonio del médico). Al inicio, Sadie recibe en su cuarto a tres marineros, entre ellos a O’Hara, quien queda prendado de ella, al grado de enamorarse e intentar liberarla de las amenazas que posteriormente le lanzará el predicador. Aunado a ello, están los comentarios sarcásticos e indolentes de Joe, el dueño de la tienda, norteamericano asentado por años en esa isla, casado con una nativa y padre de tres hijos que ha visto todo tipo de persona: sabe muy bien de la hipocresía de Davidson (al hablar de su isla, expresa: "son los últimos remanentes del paraíso").
En una secuencia extraordinaria, donde Sadie le enfrenta y el tipo empieza a orar el Padrenuestro de manera continua, hasta que logra que la mujer empiece a conmoverse y a repetirlo con él, Milestone logra transmitir el proceso de engaño hacia las almas débiles, mediante trucos retóricos. Más adelante, Sadie aparece sin maquillaje, con el cabello restirado, vestida modestamente, escuchando el reto del predicador quien le ofrece, astutamente, fingiendo piedad porque ella se ha arrepentido, retirar su demanda de deportación, ante lo que ella se niega. Mientras que la prostituta muestra una sumisión religiosa, el predicador hará surgir su deseo erótico, sexual, lujurioso, hacia la mujer que ahora puede sentir sometida. A pesar de la libertad del cine no era posible mostrar más que la sugerencia carnal: la secuencia se detiene cuando el predicador entra y cierra detrás de sí, la puerta del cuarto de Sadie.
Al día siguiente, las consecuencias: Sadie, luego de ser objeto sexual, ha perdido su modestia, vuelve a su naturaleza libre porque ha vivido en carne propia la hipocresía de un ser pusilánime. El predicador, por su parte, se ha suicidado, tal vez, por darse cuenta de que todos sus principios eran falsos, dando rienda suelta a sus instintos: una crisis moral y extrema. O’Hara llega para confirmar su anterior propuesta de escapar juntos hacia Australia, a otra vida, a que el destino les fije el rumbo posible.
Lewis
Milestone (1895 – 1980) inició en el cine silente. Alcanzó gran éxito con El
jardín del edén (1927) (que también se ha rescatado en una edición nítida en
Blu-ray), y en 1930 filmó, ya dentro del sonoro, Sin novedad en el frente,
importante cinta antibélica, y luego El cuarto poder (1931), sarcástico
comentario sobre el mundo del periodismo, antes de aceptar esta producción
independiente de Joseph M. Schenck, poderoso integrante de la United Artists. Joan
Crawford (1904 – 1976), luego de ser intérprete de comedias románticas y
frívolas en la MGM silente, buscaba otras maneras de diversificarse. Vio esta
cinta como oportunidad de mostrar sus cualidades dramáticas. Amor profano tuvo
mala crítica y menos taquilla de la esperada, por lo que la Crawford consideró
que fue uno de sus peores papeles: el tiempo ha corregido esa impresión.






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