miércoles, 21 de diciembre de 2022

DECISIÓN AL AMANECER (1951) - ANATOLE LITVAK

 

DECISIÓN AL AMANECER
(Decision Before Dawn)
1951. Dir. Anatole Litvak.

         El teniente Rennick (Richard Basehart) es reasignado a una unidad de inteligencia en un pueblo francés: es diciembre de 1944, cuando ya se avecina y pronostica el final de la guerra, la derrota del pueblo alemán. En el camino, encuentra y hace prisioneros a un par de soldados alemanes: el paramédico Maurer (Oskar Werner) y el sargento Richter (Robert Freytag). Su misión será preparar y acompañar a un par de soldados alemanes, prisioneros de guerra, que se han ofrecido voluntariamente para regresar a su patria y realizar servicio de espionaje con el fin de evitar mayores ataques: uno de ellos es Maurer, quien piensa que ante la inminente caída de su país, es mejor apoyar por su liberación del nazismo, mientras que el otro, Barth (Hans Christian Blech), lo hace por la paga posible, vendiéndose al mejor postor. De esta manera, inicia una aventura de cinco días, durante la cual, Maurer, bajo otra identidad, deberá localizar las posiciones de unos tanques e informar sobre ello.

 Oskar Werner y Gary Merrill

         Basada en una novela de George Howe (“Call It Treason”, publicada en 1949), la cinta viene a ser una disertación moral acerca de lo que se considera traición a la patria. En el inicio, el narrador Rennick, comenta que uno no se explica lo que motiva a alguien para ser espía: si es descubierto será ejecutado, pero si triunfa en su misión, permanece en el anonimato. Así, la cinta se dedica a buscar las claves para el significado de lo que se considera una traición. En el libro, un prólogo mencionaba una carta que llegaba a manos de Rennick en 1947, escrita por el padre del soldado Maurer, del cual no sabía nada, solamente que se le había enviado una medalla de bronce por servicios prestados a la patria, sin explicarse el motivo. De esta manera, empezaba el relato de los hechos, que en la película comienzan de manera cronológica y directa, a partir de ese diciembre del año previo al final de la Segunda Guerra Mundial.

 Richard Basehart, Hans Christian Blech y Oskar Werner

         En las primeras secuencias de la película se llevan a cabo interrogatorios y reclutamiento de los prisioneros alemanes que deseen colaborar. Luego, en una escena, mientras los seleccionados pasan en fila frente a los demás prisioneros, se escuchan comentarios acusándolos de cobardes y traidores. Richter los defiende mencionando que Alemania ya está perdida, lo mismo que su régimen. Esa noche, entre varios prisioneros, lo matan como castigo. Es uno de los motivos por los cuales Maurer, un buen hombre que, como paramédico, no había estado en batalla ni matado a ninguna persona, se propone voluntariamente como espía. En su recorrido, dentro del país, por los siguientes cinco días, Maurer vivirá situaciones que irán convenciéndole de que ha tomado una buena decisión: ya sea el soldado que le brinda su confianza para luego denunciarlo a la Gestapo, o el despiadado coronel al cual le brinda atención médica a pesar de que ha condenado a muerte a un desertor que explica sus motivos familiares, o la mujer (Hildegarde Knef, sublime) cuya familia fue muerta por los horrores de la guerra y ha debido prostituirse, o la crueldad e injusticia usuales, sobre todo por las presiones bélicas dentro de una sociedad.

 Hildegarde Knef y Oskar Werner

         Maurer se debate entre el significado de Patria: su padre, médico al cual llama por teléfono solamente para escuchar su voz, como ejemplo de sus valores familiares y de su historia personal en el pasado; o de su deber moral, seguir apoyando a un sistema corrupto que le ha forzado a esta vida desde una adolescencia sin privilegios o colaborar para que dicho sistema sea combatido y desechado. De hecho, la milicia norteamericana estaba jugando al azar ya que estos soldados, supuestos amigos y voluntarios espías, podrían, una vez de vuelta en su patria, traicionarlos a ellos mismos. Decisiones importantes y riesgos que debían de tomarse.

Oskar Werner y O. E. Hasse

         Rennick termina su narración repitiendo la misma pregunta sobre los espías que iniciaron la cinta. Ahora enfatiza “un hombre permanece vivo mientras es recordado, pero muere gracias al olvido”. Su frase final hacia Maurer, llamado con el apodo de “Happy” viene a darle sentido a un significado de “traición”: dejar que la memoria de su sacrificio sirva para ello.

 Oskar Werner, en un rol apasionante y conmovedor

         El realizador Litvak, eficiente y cuidadoso en su narrativa, filmó la cinta en locaciones naturales de la todavía destruida Alemania, que apenas se levantaba de los estragos de la guerra. El reparto encabezado por Richard Basehart y Gary Merrill, quienes aparecen en la primera parte de la cinta (hasta que el primero vuelve, casi al final), fue para darle cierta solvencia estelar a la película, ya que el personaje principal viene a ser el soldado Maurer: un Oskar Werner con apenas 28 años de edad al momento de la filmación (de hecho, su centenario se cumplió en noviembre pasado), quien tenía tras de si una larga carrera dentro de la escena y el cine austriaco, ya que había empezado desde la adolescencia. Más adelante vendrían “Lola Montes” (Ophüls, 1955), “Jules et Jim” (Truffaut, 1962), “La nave del mal” (Kramer, 1965), “Fahrenheit 451” (Truffaut, 1966), “Las sandalias del pescador” (Anderson, 1968), para terminar su filmografía con “El viaje de los condenados” (Rosenberg, 1976), antes de su prematura muerte en 1984.

 El director Anatole Litvak (1902 - 1974)

         El DVD pertenece a la colección de cintas con temas bélicos que la Fox editó en los primeros años del siglo. Una brillante imagen en blanco y negro de la cinematografía de Franz Planer. Entre las secciones extras, está un pequeño corto noticiero sobre la entrega de un reconocimiento a Litvak, así como otro corto sobre la impresión de las huellas sobre cemento de la actriz Hildegarde Knef y Oskar Werner, así como avances de otras cintas de la colección.

Decision Before Dawn - Fox Home Video



sábado, 3 de diciembre de 2022

SPIDER-MAN: SIN CAMINO A CASA (2021) - JON WATTS

SPIDER-MAN: SIN CAMINO A CASA
(Spider-Man: No Way Home)
2021. Dir. Jon Watts.

         La cinta inicia donde terminó la anterior (Lejos de casa, 2019), con Peter Parker (Tom Holland, cuyo carisma, insisto, es inmenso), luego de ser revelada su identidad por Mysterio, que ha afectado tanto su vida como la de sus amigos (MJ y Ned), además de evitarles su ingreso a la prestigiosa universidad M.I.T. Para resolverlo, acude con el Dr. Strange (Benedict Cumberbatch) para que, por medio de un hechizo, haga que todo mundo olvide el hecho. Sin embargo, durante su ejecución, Peter lo detiene, porque no quiere que ni sus amigos, ni su tía May (Marisa Tomei, otra carismática actriz), borren su recuerdo. Esto produce una ruptura en el tiempo-espacio, haciendo que lleguen a esta dimensión los anteriores villanos que le amenazaron. Al querer solucionarlo, Strange le comenta que podrán morir, por lo que Peter vuelve a detenerlo, deseando transformarlos a su esencia previa. No obstante, encontrará rechazo por alguno de ellos.

         Uno de los personajes considerados “menores” del universo Marvel, que fue tomado por la Columbia Pictures, contra otros que fueron muy exitosos para la 20th Century-Fox, para convertirse en fenómeno mundial al comenzar su carrera en 2002 con Tobey Maguire como su intérprete, bajo las órdenes del excepcional Sam Raimi, y luego ser vuelto a lanzar en 2012, ahora con Andrew Garfield, para que cinco años más tarde, Tom Holland volviera todavía en el papel (debido a su aparición efímera en una de las cintas del Capitán América). Su éxito, a lo largo del tiempo, se ha debido, seguramente, a la identificación más cercana con los jóvenes espectadores. Peter Parker, estudiante de secundaria, está cercano a su edad y ha crecido con los años. Además, ha tenido la fortuna de ser dirigido y desarrollado por buenos directores.

         En esta edición, estamos ante un resumen de la franquicia. Debido a esas rupturas de tiempo-espacio, aparte de la introducción del concepto de “multiversos”, se reúne a los tres “hombres araña”, así como a los villanos más notorios de la misma. Y esa ha sido la mejor idea de los guionistas y productores. Cada uno de los diferentes Peter Parker trae su dolor particular: al unir esfuerzos pueden lograr comprender sus existencias y objetivos, además de redimir hechos o equivocaciones. Peter Parker uno comprende la pérdida del familiar querido (aquí muere la tía de Parker tres). Peter Parker dos tiene la oportunidad de salvar al amor de la vida de su congénere tres, para resarcir emocionalmente de la partida de su propia enamorada.

         Ahora la cinta se centra en el sentido humanitario: el reciente Peter ya no desea emular a sus mentores (el bondadoso Tony o el malvado Mysterio), sino salvar la naturaleza esencial de quienes se perdieron dentro del camino del mal. Así, el usual y obvio cuento moral que representan estas cintas del universo Marvel muestra mayor fortaleza: “al adquirir gran poder se tiene una gran responsabilidad”, mensaje que sería maravilloso si se llevara a cabo en la vida real, aunque tenemos la gran posibilidad de vivirlo en estas fantasías impactantes y alucinantes en su cuidado visual. Peter aparece como un joven vulnerable, destrozado, quien deberá volver a aprender a recorrer su camino. En el Blu-ray se añaden pequeños documentales sobre la filmación de la película, que nos lleva a valorar la imaginación y el manejo de la tecnología para que podamos vivir estos sueños en la pantalla.

         Como en todas estas cintas del universo Marvel, hay pistas acerca de lo que vendrá. En este Blu-ray se anuncia la cinta que saldría más adelante, en 2022, con el personaje del “Dr. Strange” y su recurrente multiverso. Aparte, se muestra a “Venom” indicando que debe recurrir a “Spider-Man”. Por más que se critique o se sientan repetitivas las cintas con estos personajes, queda confirmado que el escapismo, la necesidad de ver un mundo distinto y esperanzador, es lo que mueve a estas producciones.

El director Jon Watts con Tom Holland



lunes, 31 de octubre de 2022

¿QUÉ PASÓ CON BABY JANE? (1962) - ROBERT ALDRICH

 NOTA IMPORTANTE: Este artículo lo escribí y publiqué hace diez años. Lo rescato (sin correcciones) al cumplirse el sexagésimo aniversario de su estreno y como reverente tributo a dos de las personalidades más impactantes y perdurables del cine universal: BETTE DAVIS y JOAN CRAWFORD.



¿QUÉ PASÓ CON BABY JANE?
(Whatever Happened to Baby Jane?)
1962. Dir. Robert Aldrich.


            Este miércoles 31 de octubre se cumplió el cincuentenario del estreno de una de las películas capitales en la carrera del cineasta Robert Aldrich y en la filmografía de dos divas del Hollywood de antaño. Ese mismo día estaba la edición Blu-ray de la misma película, en una tienda de la localidad. Esa noche volvimos a visitar una obra maestra que nuestros ojos todavía infantiles disfrutaron en segunda corrida en el Cine Rodríguez de la calle Juárez (no hubo quien me llevara al estreno y la cinta era considerada "fuerte", pero uno era diferente) como parte de un programa doble. Fue, aparte de una celebración personal hacia una cinta favorita, otro ejercicio de nostalgia personal porque las películas duplican su importancia como discursos y como objetos culturales que se anclan en nuestra memoria como parte de un momento de vida.


            Y su carga emocional todavía se aleja en el tiempo porque la cinta inicia con el año 1917 en letras blancas sobre fondo negro, para mostrarnos una función de “vaudeville” donde la pequeña estrella Baby Jane Hudson canta y baila para sus seguidores: un teatro lleno de pequeños espectadores con sus padres a los cuales se ha ofrecido la venta de muñecas que la reproducen: La niña tiene cabellos rubios en forma de bucles, ojos azules y una bella voz. Su padre le acompaña al piano y chantajea sentimentalmente a los admiradores con una canción triste. Luego sabemos que es una niña caprichosa y voluntariosa, que tiene una hermana sumisa y tartamuda, que la madre posee una actitud pasiva dominada por el padre explotador del talento de la hija. Todo en una secuencia que dura pocos minutos.


            La acción se desplaza al año 1935 con otro letrero semejante para darnos cuenta que ambas niñas son ahora jóvenes hermosas: Blanche (Joan Crawford), la sumisa, también ha entrado al mundo del espectáculo y es una actriz de importancia. Baby Jane (Bette Davis) sigue con su carrera en el cine pero no convence a nadie por ser mala actriz que ha sido impulsada por su famosa hermana: las vueltas que da la vida. Una noche, mientras una hermana baja del auto en que se transportaban, a abrir el portón de la casa, la otra pisa el acelerador para lanzar el vehículo contra otra. Se escuchan gritos y luego gemidos mientras aparecen los créditos de la cinta sobre una de las viejas muñecas con la cabeza rota.


            Luego se pasa a la imagen de un suburbio de Los Ángeles donde se sobreimpone la leyenda “Yesterday” (ayer, en el sentido de un tiempo actual). Blanche Hudson está en silla de ruedas, encerrada en su habitación donde ve sus viejas películas por televisión. Jane Hudson es ahora una mujer grotesca, con maquillaje exagerado, vestuario descuidado, alcohólica. Hay una mujer que va a hacer el aseo varios días a la semana, Elvira (Maidie Norman), quien detesta a Jane y se da cuenta que esconde las cartas que llegan a Blanche y es su confidente: sabe que Blanche quiere vender la casa e internar a Jane en un asilo. Jane se da cuenta de ello y comienza a torturar a Blanche, aparte de aislarla del mundo. Sueña con volver a la farándula y contrata a un gordo pianista, Edwin (Victor Buono) para que le apoye con sus viejos arreglos. Va perdiendo paulatinamente su ancla con la realidad y de hecho mata a Elvira cuando ésta se introduce a la casa a ayudar a Blanche. Casi agonizante, Jane lleva a Blanche a la playa donde iban cuando eran pequeñas. Blanche le cuenta la verdad a Jane: ella fue quien intentó matarla en la reja de la casa pero todo salió mal. La alcoholizada Jane quedó a un lado del auto y Blanche sufrió un mal golpe que le quebró la espina dorsal. Siempre le hizo creer a Jane que ella había sido la agresora. Jane ya ha enloquecido. Se pone a bailar frente a la gente que se ha acercado a ver a ambas.


            Estamos ante una película que habla de la perversidad que puede ocurrir en una familia. El padre que aprovecha el talento de la hija para enriquecerse. La madre sumisa que no puede rebelarse. La hermana que es dejada de lado, alimentándole el odio. Sin embargo, las cosas se salen de lo esperado: la hermana menor es talentosa, mejor que la limitada hermana que al crecer demuestra que fue flor de un día. No obstante, el odio está presente y la venganza es dulce por lo que hay que ejercerla. Nuevamente ocurre lo inesperado: los hechos se contraponen. El resultado es opuesto. No obstante, de todas maneras, existe la manipulación de la culpa y la inocente sin talento ha cargado con ella. Ahora es el momento de la rebeldía, pero ya es muy tarde: la edad les ha caído encima. La nostalgia es solamente un sentimiento y la memoria es corta. No hay posibilidad de recuperar el pasado.


            La selección de Joan Crawford (1905 – 1977) y Bette Davis (1908 – 1989) fue un gran acierto del director Robert Aldrich. Dos grandes nombres cinematográficos desde que eran famosas en su juventud. Rivales al entrar Crawford a la Warner Brothers en 1943, donde Bette era reina, luego de ser desechada por la MGM. 


No obstante, con el paso del tiempo, cada una saldría de ese mismo estudio para retornar con esta producción donde se recuperaba a los grandes nombres de antaño, mujeres que ya estaban a punto de la sesentena, en un melodrama que iría cayendo en lo grotesco, la intriga y el suspenso. 


La filmación fue correcta: ambas actrices eran sumamente profesionales pero fríamente corteses entre sí. Joan era la elegante; Davis era la vulgar. Cuando llegaron las nominaciones del Óscar, Bette fue nominada para que Crawford la boicoteara y hasta fuera la suplente de otras nominadas para recoger el Óscar si acaso ellas ganaban. Así fue: Crawford recogió el premio otorgado a Anne Bancroft por “La maestra milagrosa”.


            Robert Aldrich (1918 – 1983) había iniciado su carrera como director asistente desde 1942. En 1953 realizó su primer largometraje, El ídolo de las multitudes (The Big Leaguer), pero fue hasta el año siguiente cuando empezó a producir sus grandes éxitos: Apache , VeracruzEl beso mortalIntimidades de una estrellaTal como somos (donde había dirigido a Crawford), títulos importantísimos en el Hollywood de los años cincuenta, para iniciar la siguiente década con una cinta del oeste que se acercaba a la tragedia griega El último atardecer o una épica bíblica acerca de la destrucción por la ira divina Sodoma y Gomorra, antes de llegar a esta cinta que sería otro parteaguas en Hollywood y que daría lugar al retorno al cine de estrellas de antaño en tramas semejantes: Tallulah Bankhead en ¡Muere, muere, querida mía!Olivia de Havilland y Mary Astor en Cálmate dulce Carlota, por ejemplo.


            El Blu-ray viene en forma de libro con fotos de la película, apuntes biográficos y algunas notas de producción. En el disco se añade un reportaje que contrapuntea las carreras de ambas actrices indicando que siempre fueron aguerridas y ambiciosas: un documental sobre Davis, otro sobre Crawford. Un curioso vídeo del Show de Andy Williams donde Bette Davis interpreta la canción tema a ritmo de twist. En sí, una joya para fanáticos de estas estrellas, para amantes del cine de antaño o para jóvenes que necesitan fundamentar su amor por el cine. ¡Qué experiencia!

domingo, 30 de octubre de 2022

PÁGINAS DE MI VIDA (1950) - GEORGE CUKOR

 

PÁGINAS DE MI VIDA
(A Life of Her Own)
(Su propia vida- título en España)
1950. Dir. George Cukor.
DVD, Pal, 104 min.


         Lily James (Lana Turner) llega desde un pequeño pueblo en Kansas a Nueva York buscando realizar su sueño de llegar a ser gran modelo. En la oficina de Tom Caraway (Tom Ewell) llama la atención del agente quien la contrata. Ahí conoce a Mary Ashlon (Ann Dvorak), modelo que ya ha envejecido y no es requerida como antes. Mary, alcohólica, soñando con el pasado, le da algunos consejos, pero termina suicidándose. Poco a poco, Lily va subiendo de categoría hasta convertirse en modelo de primera clase, al aparecer en portadas de revistas famosas, entre otros trabajos. Gracias al abogado Jim (Louis Calhern), se relaciona con el magnate minero Steve (Ray Milland) y se vuelve su amante, a pesar de que el hombre está casado. Cuando Steve le comenta que no puede dejar a su mujer, paralítica desde un accidente que él mismo provocó, Lily cae en la desesperación y comienza a tomar el rumbo de Mary.

Tom Ewell, Ann Dvorak y Lana Turner

         La cinta, una de las menos apreciadas del maestro Cukor, quiere responder a la pregunta de qué hay más allá, luego de alcanzar lo que te has propuesto en la vida. Desde que llega a Nueva York, Lily se torna esponja de lo que ve y escucha: Caraway le hace observaciones precisas a una mujer que desea ser modelo y ofrece instrucciones para mejorar antes de buscar una posición. Lily está atenta y sabe asimilarlo. Al cuestionamiento de Caraway sobre su elegante manera de vestir, Lily le confiesa que aún en Kansas, las muchachas leen revistas y van al cine, aparte de haber ahorrado por seis meses para llegar a la ciudad: así de fuerte es su voluntad y determinación para cumplir con sus metas. Su carrera va en ascenso: la edición rápida de momentos en que posa para fotografías o se van sucediendo portadas de revistas, dan idea del paso del tiempo y del cambio que ha ocurrido en la mujer.

 Barry Sullivan y Lana Turner

         Por otro lado, la relación fortuita que se da entre ella y Mary Ashlon, quien llega a la oficina de Caraway a pedirle una oportunidad, mientras Lily está presente, será lección de vida. La acompaña a una reunión donde acuden Mary y su amante Lee (Barry Sullivan), además del abogado Jim. Ocurren escenas de celos, pleitos sentimentales, debido a la embriaguez de Mary. Lily la acompaña a su departamento, donde la exmodelo le pide disculpas y va contándole sobre lo que permanece de sus sueños. Antes de dejarla, Mary le regala un zapato de porcelana, como amuleto de buena suerte. Al día siguiente, Lily se entera del suicidio de la mujer.

 Lana Turner y Ray Milland

         A partir de ahí, el trabajo la lleva al éxito y, gracias a Jim, se relaciona con Steve, procedente de Montana, al cual acompañará en paseos inocentes, hasta que el hombre deba de retornar a su casa. Como regalo de agradecimiento, por medio de Jim, le envía un lujoso brazalete que Lily rechaza, pensando que está comprando su afecto. Al volver a reunirse, semanas más tarde, Steve se disculpa, pero le confiesa su amor, dando pie a una relación intensa. Ayuda a Lily para comprar un departamento, le apoya para amueblarla, hasta que queda claro que no podrá dejar a su mujer. Lily empieza a beber, a desesperarse, a querer hablar con la esposa de Steve para reclamárselo, pero a la hora de la verdad se da cuenta de que será imposible: hay cadenas que no pueden romperse. Lily ha entrado en una fase que le hace recordar a Mary. Va a visitar el barrio donde está el edificio del cual se había lanzado la mujer para suicidarse. Ahí decide no seguir ese camino y rompe el zapato de porcelana. Lily estaba repitiendo el mismo esquema de la derrotada Mary y debe replantearse su vida y sus objetivos originales.

 Lana Turner, Louis Calhern y Ray Milland

         Lo que inicia como una historia de superación y triunfo, se torna melodrama donde el factor externo (la pasión hacia un hombre casado) propicia que se vaya formando un camino de descenso hacia el fracaso. Una vez que el personaje ha alcanzado el éxito, se siente solitaria y la aparición de un ser que la complementa, le hace soñar con otra etapa de vida: posible esposa y madre. Sin embargo, está la variable imponderable: hombre casado, con remordimientos, pero esposa amorosa, sin reproches. Puede aceptarse que la cinta da respuesta a esa pregunta inicial, pero queda sin respuesta total al término: Lily se da cuenta de su camino equivocado, pero no se da ninguna pista sobre cuál será su nueva realidad.

 Lana Turner

         El maestro Cukor la consideró una de sus peores películas porque tuvo dificultades desde el inicio. La cinta la realizó porque debía terminar su contrato pendiente con la Metro Goldwyn Mayer y no tuvo nada que ver con la selección del guion, ni de la estrella. Lana Turner retornaba a filmar luego de haber estado en suspensión por dos años y, como era usual, exigía todo el glamour usual de vestuarios y joyas. Inicialmente, había sido seleccionado Wendell Corey, pero un pleito entre este actor y Lana, hizo que se le despidiera. En su lugar entró Ray Milland, más adecuado para papeles de acción o intriga que para el romance, y se nota que no hay una química especial con su rubia compañera. No obstante, Cukor usualmente despotricaba contra cintas cuyo resultado no le complacía, pero luego las mencionaba con cierta nostalgia.

Poster de la cinta en México



miércoles, 26 de octubre de 2022

AMOR PROFANO (1932) - LEWIS MILESTONE

AMOR PROFANO
(Rain)
1932. Dir. Lewis Milestone.

VCI Entertainment. Blu-ray. 94 min.

                   Sadie Thompson (Joan Crawford), prostituta que viaja hacia la isla de Aipa en el Pacífico Sur, debe de quedarse varios días en Pago Pago, debido a una epidemia de cólera que impide proseguir en el barco de trasbordo. Junto con ella, llegan el predicador Davidson (Walter Huston) con su esposa (Beulah Bondi), además del Dr. McPhail (Matt Moore) y su esposa (Kendall Lee). Todos llegan al único albergue existente en la tienda de Joe (Guy Kibbee), donde la actitud libre y escandalosa de Sadie, provoca la ira de Davidson. El sargento O’Hara (William Gargan), enamorado de Sadie, a pesar de su pasado, quiere apoyarla para que se vayan juntos a Australia. Davidson, por su parte, quiere impedir que Sadie siga su viaje para continuar con su vida de prostitución, por lo que la denuncia para que sea deportada a San Francisco, donde le espera la prisión de la cual había estado huyendo. Davidson logra convencer a Sadie para que abandone su profesión, vuelva a San Francisco y purgue su condena, para salvar su alma. Sin embargo, una noche, viendo a Sadie ya pudorosa, sin maquillaje, entregada a su palabra, Davidson entra a su cuarto para poseerla. A la mañana siguiente, el predicador se ha suicidado. Sadie retoma su actitud libre, pero acepta irse con O’Hara hacia Australia.

                   Con motivo del 90 aniversario de su estreno, se ha editado una versión prístina, con imágenes nítidas y contrastantes en su blanco y negro original, bajo el formato de Blu-ray, esta cinta que nos devuelve uno de los primeros intentos dramáticos de Joan Crawford, ya con sonido, además de confirmar la calidad del realizador Lewis Milestone en su dominio técnico y expresivo. La adaptación de un cuento de W. Somerset Maugham, ya había sido filmado en 1928 con Gloria Swanson, como Sadie, y Lionel Barrymore, como Davidson, además de haber producido una versión teatral que consagró a otra personalidad de esos años veinte, Jeanne Eagels.

                   La ventaja de que todavía existía cierta libertad en el cine, sin las estrictas imposiciones que más adelante establecerá la censura, permite que veamos tramas más abiertas en sus representaciones y finalidades. Sadie muestra una actitud cínica y gozosa que será ofensiva para el religioso matrimonio (contra el menos escandalizado matrimonio del médico). Al inicio, Sadie recibe en su cuarto a tres marineros, entre ellos a O’Hara, quien queda prendado de ella, al grado de enamorarse e intentar liberarla de las amenazas que posteriormente le lanzará el predicador. Aunado a ello, están los comentarios sarcásticos e indolentes de Joe, el dueño de la tienda, norteamericano asentado por años en esa isla, casado con una nativa y padre de tres hijos que ha visto todo tipo de persona: sabe muy bien de la hipocresía de Davidson (al hablar de su isla, expresa: "son los últimos remanentes del paraíso").

                   En una secuencia extraordinaria, donde Sadie le enfrenta y el tipo empieza a orar el Padrenuestro de manera continua, hasta que logra que la mujer empiece a conmoverse y a repetirlo con él, Milestone logra transmitir el proceso de engaño hacia las almas débiles, mediante trucos retóricos. Más adelante, Sadie aparece sin maquillaje, con el cabello restirado, vestida modestamente, escuchando el reto del predicador quien le ofrece, astutamente, fingiendo piedad porque ella se ha arrepentido, retirar su demanda de deportación, ante lo que ella se niega. Mientras que la prostituta muestra una sumisión religiosa, el predicador hará surgir su deseo erótico, sexual, lujurioso, hacia la mujer que ahora puede sentir sometida. A pesar de la libertad del cine no era posible mostrar más que la sugerencia carnal: la secuencia se detiene cuando el predicador entra y cierra detrás de sí, la puerta del cuarto de Sadie.

                   Al día siguiente, las consecuencias: Sadie, luego de ser objeto sexual, ha perdido su modestia, vuelve a su naturaleza libre porque ha vivido en carne propia la hipocresía de un ser pusilánime. El predicador, por su parte, se ha suicidado, tal vez, por darse cuenta de que todos sus principios eran falsos, dando rienda suelta a sus instintos: una crisis moral y extrema. O’Hara llega para confirmar su anterior propuesta de escapar juntos hacia Australia, a otra vida, a que el destino les fije el rumbo posible.

                   Lewis Milestone (1895 – 1980) inició en el cine silente. Alcanzó gran éxito con El jardín del edén (1927) (que también se ha rescatado en una edición nítida en Blu-ray), y en 1930 filmó, ya dentro del sonoro, Sin novedad en el frente, importante cinta antibélica, y luego El cuarto poder (1931), sarcástico comentario sobre el mundo del periodismo, antes de aceptar esta producción independiente de Joseph M. Schenck, poderoso integrante de la United Artists. Joan Crawford (1904 – 1976), luego de ser intérprete de comedias románticas y frívolas en la MGM silente, buscaba otras maneras de diversificarse. Vio esta cinta como oportunidad de mostrar sus cualidades dramáticas. Amor profano tuvo mala crítica y menos taquilla de la esperada, por lo que la Crawford consideró que fue uno de sus peores papeles: el tiempo ha corregido esa impresión.

viernes, 21 de octubre de 2022

LOS VENCEDORES (1963) - CARL FOREMAN

LOS VENCEDORES
(The Victors)
1963. Dir. Carl Foreman.
DVD, Pal, 156 min.
Regia Films, España.

                   Basada en un libro de cuentos, con tintes autobiográficos, de Alexander Baron (1917 – 1999), donde narra hechos y aventuras que viven los integrantes de un pelotón de soldados británicos durante la Segunda Guerra Mundial, esta adaptación cinematográfica mantiene el carácter episódico, dejando solamente a dos soldados: Frank Chase (George Peppard) y Trower (George Hamilton) como recurrentes hilos conductores en su marcha por distintos lugares de Europa, además de que se ha cambiado la nacionalidad: ahora son soldados norteamericanos (para que hubiera mayor identificación con su público clave en Estados Unidos). La cinta deja en claro la banalidad y futilidad de la guerra que da lugar a luchas y rencores absurdos. Al final, no existen vencedores ya que la victoria es relativa: tanto han perdido ellos como los vencidos. La gloria del triunfo da lugar a otras vicisitudes y enfrentamientos. Fue la única intervención del guionista Carl Foreman en la dirección cinematográfica y uno, luego de verla, se queda pensando en las posibles maravillas que podría habernos heredado.

                   La cinta comienza en la Inglaterra de 1942, mientras Chase y Trower están de guardia en un depósito de recursos bélicos. Hay un feroz bombardeo que les lleva a resguardarse en cierto momento. Luego, salen a ocupar nuevamente sus puestos. Se ha demostrado su valentía, pero también su vulnerabilidad ante la férrea disciplina. Según se van sucediendo los episodios, vemos al pelotón moverse hacia Italia, luego llegar a diversos puntos franceses y belgas, finalmente el retorno a Inglaterra, para terminar en la Alemania invadida, a un año posterior al término del conflicto (los mismos Chase y Trower van subiendo de categoría militar). En cada episodio, habrá alguna aventura de los soldados mencionados, añadiendo a otros personajes eventuales. Así, podemos conocer intereses y personalidades, la rudeza que trae consigo la tragedia cotidiana, los abusos entre seres humanos, la falta de piedad y misericordia, además de los horrores que, al vivirlos, transforma la filosofía de vida y muerte.

                   Un soldado utiliza la vulnerabilidad de una esposa que espera el retorno de su marido para obtener sus favores sexuales. Un sargento debe de imponer su autoridad ante soldados que, al llegar a una bodega de vinos, se emborrachan. Otro soldado, emocionado por la dulzura de una joven violinista que toca ante la indiferencia general en una cantina de Bélgica, decide respetarla para darse cuenta, al día siguiente, de que en realidad era una prostituta. Y así, se van mostrando pequeñas viñetas de perversión o de ternura sin protección. Ante la crueldad de un oficial francés contra los alemanes, un sargento norteamericano le escucha decir: “ojalá que su país nunca sea invadido”. Y entre estos episodios, se intercala un segmento magistral: el único fusilamiento realizado por los norteamericanos contra un desertor: el director Foreman muestra de manera cruda, intercalando acercamientos y grandes planos panorámicos, el hecho, mientras que en la banda sonora se escucha una popular canción navideña y luego, un himno religioso.

                   Originalmente, la cinta duraba 175 minutos con una overtura de 4 minutos, original del compositor Sol Kaplan. Al estrenarse en Inglaterra, y notar que el público se inquietaba por la longitud, fue recortada en un cuarto de hora, a una duración más convencional (156 minutos), que es la que encontramos en el DVD español que tenemos (nunca se ha distribuido una copia en Estados Unidos). Entre los cortes, está un episodio donde el batallón adopta a un niño francés, para luego quedar pasmados al enterarse de que el pequeño se prostituía para sobrevivir. El elenco está conformado con muchas estrellas populares, o emergentes por esos años, en el cine internacional: Melina Mercouri, Romy Schneider, Elke Sommer, Jeanne Moreau, además de Peter Fonda, Eli Wallach, Michael Callan, Albert Finney, entre otros, convirtiéndose en un catálogo de personalidades que serían estelarísimas con el paso del tiempo.

                   Carl Foreman (1914 – 1984) fue un distinguido guionista que también cayó víctima de la persecución anticomunista del senado norteamericano a fines de los años cuarenta e inicio de los cincuenta. Colaborador del independiente y adelantado Stanley Kramer, escribió los guiones de El triunfador y Clamor humano (1949, ámbas de Mark Robson) o A la hora señalada (1952, Dir. Fred Zinneman), para luego exiliarse en Inglaterra donde continuó trabajando bajo seudónimos. Ganó el Óscar, sin poderlo recibir, en 1957 por El puente sobre el río Kwai (Dir. David Lean) y en 1961, la épica y grandiosa Los cañones de Navarone (Dir. J. Lee Thompson), antes de decidirse a dirigir, aunque solamente fuera para dejarnos esta obra maestra.

                  Los vencedores, filmada en Panavisión (70 mm), con un blanco y negro contrastante (cuando el cine podía utilizar al monocromático con fuerza expresiva), fue una cinta muy audaz para su tiempo. Luego de su estreno por el mundo, fue siendo relegada a segundo término. A casi 60 años de que fuera vista por primera vez, es importante rendirle tributo como otro retrato antibélico, crudo, perverso, que mostraba la realidad de las crueldades humanas. Hay una copia nítida en YouTube, aunque sin subtítulos, donde puede disfrutarse.

El guionista-director Carl Foreman



lunes, 12 de septiembre de 2022

TENSIÓN (1949) - JOHN BERRY

TENSIÓN
(Tensión)
1949. Dir. John Berry.

                  Al inicio de los créditos de la película se anuncia que forma parte de las producciones que celebran el 25 aniversario de la Metro-Goldwyn-Mayer y luego se pasa a la imagen de Barry Sullivan como el detective Bonnabell quien se dirige a la cámara para mostrar su método con una liga de hule: “para resolver un crimen hay que aplicar tensión: toda persona tiene su punto de quiebre”. Warren Quimby (Richard Basehart, en otro de sus incipientes roles estelares, aunque en la antítesis de su criminal de policías en la clásica “El demonio de la noche” de werker, 1948), es el químico responsable de una farmacia en Los Ángeles que abre las 24 horas. Ha tomado el turno nocturno porque paga más y sus ilusiones están en comprar una casa, formar una familia con su esposa Claire (Audrey Totter), aunque ella sea una mujer frívola e infiel. Así la conocemos, poco antes de que se burle de las intenciones de su marido y lo abandone para irse con un amante que tiene más dinero. Al ir a reclamarle Quimby, el hombre lo golpea y humilla en frente de Claire. Así, Quimby decide vengarse y matarlo. Para ello, se crea una nueva personalidad y una nueva existencia, como parte de su plan para alcanzar el crimen perfecto…

                   Considerada como uno de los puntos altos del film noir, estamos ante la penúltima cinta del realizador Berry, antes de que fuera víctima de la caza de comunistas en Hollywood y tuviera que exiliarse en Francia, donde continuaría una carrera irregular antes de su retorno parcial a Estados Unidos en los años sesenta. Todos los elementos del género están presentes: una trama que busca el crimen impecable, los hechos que apuntan la culpa a un personaje inocente, el héroe de buen corazón, la dama joven que sirve como antídoto para los bajos sentimientos, pero, sobre todo, la femme fatale, la mujer calculadora y fría a la cual no le importa nada con tal de conseguir sus fines y reacciona acorde con sus objetivos, nunca con el corazón.

 ¿Estás bromeando? ¿A treinta minutos de ninguna parte?

                   La cinta resulta bastante abierta para su tiempo (sobre todo para la MGM), al mostrar a una mujer tan cínica que fácilmente comete infidelidades (prácticamente en la cara de su marido), se burla de sus ilusiones de manera descarada (cuando Quimby la lleva a mostrar la casa de sus sueños en los suburbios, la mujer le responde: “¿Estás bromeando? ¿A treinta minutos de ninguna parte?”). En el pleito que Quimby lleva con el amante de la mujer, éste le da un golpe en los testículos, algo que apenas se iba mostrando en el cine norteamericano (por censura, porque indicaba la existencia de genitales). El detective Bonnabell se toma libertades con la mujer, engatusándola, haciéndole creer que le interesa, estirando su “liga de hule” con tensión psicológica.

                   Otros elementos importantes son la farmacia donde trabaja Quimby y que ofrecía, en ese entonces, una barra de cafetería, además de estar abierta todo el día: una novedad de posguerra, para ir alentando el comercio y la nueva realidad con los combatientes que sobrevivieron y retornaron a casa. Por otro lado, está el sueño de los suburbios: Quimby se sacrifica con un trabajo nocturno para cumplir otro de los sueños de las jóvenes generaciones, en busca del sueño americano, o sea, los suburbios alejados del bullicio de la ciudad y que, con el tiempo, simplemente servirían como extensiones de las mismas, uniendo municipios, propiciando altas densidades de población.

                   El reparto está conformado por actores de primera que nunca llegaron al estrellato total: Audrey Totter fue una figura reconocida. “El cartero llama dos veces” (Garnett, 1946), “La dama del lago (Montgomery, 1946), “Sin sombra de sospecha” (Curtiz, 1947) o “El luchador” (Wise, 1949), son suficientes para establecer su trascendencia). En esta película, es la imagen de la maldad absoluta. Richard Basehart tampoco alcanzó mayor popularidad, a pesar de aparecer en muchas cintas importantes: en algún momento de su carrera partió hacia Europa e intervino en “La calle” (Fellini, 1954), “Alma sin conciencia” (Fellini, 1955), “La vena de oro” (Bolognini, 1955), aunque su papel memorable vino por la televisión en los años sesenta al protagonizar la serie “Viaje al fondo del mar”. Menciones aparte merecen Barry Sullivan y Cyd Charisse, quienes tuvieron oportunidades importantes: Charisse como bailarina, acompañando sobre todo a Gene Kelly o Fred Astaire o Ricardo Montalbán, aparte de roles dramáticos simples como el que realiza en esta cinta. Sullivan fue el Tom Buchanan de “El gran Gatsby” (Nugent, 1949), el marido infiel de “La egoísta (Bernhardt, 1951) o el director traicionado en “Cautivos del mal” (Minnelli, 1952), pero continuó con su carrera tanto en cine como televisión hasta el final de sus días.

El director John Berry





        

19 CORTOMETRAJES DE LA NUEVA OLA FRANCESA

  CERRANDO CICLOS 19 CORTOMETRAJES DE LA NUEVA OLA FRANCESA (19 courts métrages de la Nouvelle Vague) Doriane Films, Francia, 2018. Pal, DVD...