miércoles, 4 de agosto de 2021

LA COSECHA ESTÉRIL (1962) - BERNARDO BERTOLUCCI

 

LA COSECHA ESTÉRIL
(La commare secca)
1962. Dir. Bernardo Bertolucci.

         La primera cinta del maestro Bertolucci, quien este año hubiera llegado a su ochentena, tiene como anécdota dramática la investigación del asesinato de una prostituta en un parque. A lo largo de la cinta, se entrevistará a varios sospechosos que estuvieron por el lugar y quienes ofrecerán sus versiones particulares mientras que las imágenes nos presentan sus contradicciones: lo que cuentan no corresponde exactamente con la verdad. El propio realizador comentó que la idea de la trama era mostrar la manera en que vivimos cada día, desperdiciamos en ocasiones el tiempo, o simplemente caemos en rutinas. Aunque el ambiente de la cinta es sórdido, perteneciente a espacios y personas de clase baja, todo puede extrapolarse a cualquiera. Bertolucci tenía 21 años y había sido asistente de Pier Paolo Pasolini en su ópera prima Accatone (1961). El productor Antonio Cervi se interesó en filmar otro proyecto de Pasolini, por lo que encargó a Bertolucci y al poeta Sergio Citti (también colaborador del realizador) que adaptaran otro de sus textos que daría lugar precisamente a La cosecha estéril. Cuando Pasolini se negó a filmarlo, Cervi habló con Bertolucci para ofrecerle la dirección de la cinta: sin experiencia, bajo la consigna de que esta nueva producción repitiera la atmósfera pasoliniana, fue el inicio de lo que vendría a ser una carrera muy significativa para el cine universal.

         El estilo de Pasolini insistía en utilizar actores no profesionales (al principio) y fotografiarlos en acercamientos que dieran idea de los habitantes en las pinturas de Masaccio (siglo XV). Bertolucci siguió con la idea de utilizar a personas comunes y corrientes, aunque fue más adelante impartiendo movimiento a su cámara en lugar del estatismo preferido de su maestro. La cinta narra, a través de diversos testigos presenciales, lo que vieron en el momento en que ocurrió el asesinato, pero se centra más en los hechos que vivieron previamente al crimen: así, nos enteramos de un ladronzuelo que confiesa haber ido a buscar trabajo, cuando en realidad se reunió con un par de cómplices para robar bolsos de parejas de enamorados que estuvieran en medio del goce amoroso; o la realidad de un vividor de mujeres, exconvicto, quien acompañaba a su amante, a la cual aparte engañaba, a cobrar el dinero de prostitutas que explotaba; o el soldado que pasaba su día libre paseando por Roma, flirteando con mujeres o simplemente quedarse dormido en una banca del parque… Aunque esta trama recuerda a Rashomon (Kurosawa, 1950), Bertolucci aseguró que no había visto la película en el momento en que llegó a esta filmación. Un elemento recurrente es que, en cada narración, se muestra a la prostituta que será asesinada, desde el momento en que se levanta de una siesta, se prepara para salir, toma un café, sin imaginar el destino que le espera.

         Bertolucci (1941 – 2018) había ganado un premio por el único libro de poesía que escribió en su vida en el mismo año en que filmó La cosecha estéril. Fue hijo del poeta Attilio Bertolucci, hermano del documentalista Giuseppe Bertolucci y primo del productor Giovanni Bertolucci (El inocente o El conformista), o sea que sus orígenes estaban dentro de una familia intelectual y distinguida. Este golpe de suerte (al recibir la oportunidad de dirigir siendo tan joven) dio lugar a una cinta que, ahora, luego de haber conocido su producción posterior (espléndida como El cielo protector, Belleza robada o Tú y yo, que fue su último largometraje), resulta primitiva, aunque acorde con el cine italiano de su tiempo donde la urbe y sus personajes eran importantísimos, pero no por eso deja de ser hipnótica y seductora. El título fue el cierre del texto de Pasolini donde cita a un poeta del siglo XIX que se burlaba de la muerte, llamándola con un equivalente en nuestro idioma que se acercaría al término “calaca”.

El joven Bertolucci



domingo, 1 de agosto de 2021

UNA NOVIA EN CADA PUERTO (1928)

UNA NOVIA EN CADA PUERTO
(A Girl in Every Port)
1928. Dir. Howard Hawks.

         El marinero Spike (Victor McLaglen), grande y bruto, llega a cada puerto en busca de antiguas novias o nuevos prospectos para pasar ratos agradables. No obstante, en todas ellas encuentra la marca de otro marinero que usualmente se adelanta en la conquista de esas mismas chicas. En Centroamérica puede por fin topárselo: es Bill (Robert Armstrong) con el cual comienza una relación a golpes que los lleva hasta la cárcel, a caer al mar, y que Bill salve a Spike porque éste no sabe nadar. Nace una fuerte amistad. En Marsella, Spike asiste a una feria donde conoce a Marie (Louise Brooks), una clavadista de gran altura, que le roba el corazón. La mujer se aprovecha de la ingenuidad de Spike y le hace creer que lo ama. Cuando Bill la conoce, se da cuenta de que es una estafadora que trató en Nueva York.

 Primero rivales y luego amigos: 
Robert Armstrong y Victor McLaglen

         El maestro Hawks, en su quinta película silente para la Fox, estableció sus principales constantes temáticas: la rivalidad masculina que deviene en una gran amistad; las acciones violentas regidas por el impulso y la brutalidad más que por la inteligencia; la atmósfera viril que no admite mujeres hasta que se compruebe que pueden integrarse a ella sin que sean una amenaza para su estabilidad. Además, está el carácter episódico de sus tramas que van construyendo la tensión y el objetivo: algo que será muy notorio en Sangre en el río (The Big Sky, 1952) o en la deliciosa, pero elemental Hatari (1962) o en la ligerísima El deporte predilecto del hombre (Man’s Favorite Sport, 1964).

 Spike conoce a la interesada Marie

         El maestro Hawks, en una entrevista, comentó que esta cinta fue su primera historia de amor entre dos hombres. Y aunque pudiera pensarse en una atracción homoerótica, en realidad, Hawks nunca llega a la insinuación oculta. Ni siquiera en la que se ha tomado como ejemplo de homosexualidad disfrazada (la conversación sobre pistolas entre John Ireland y Montgomery Clift en Río Rojo, 1948). En esta cinta puede notarse que la amistad surgida entre los dos hombres es de un afecto que excluye la atracción física. Hawks iguala el sentimentalismo de las acciones solidarias a la empatía entre dos hombres inequívocamente heterosexuales (lo mismo pasa en la obra maestra Río Bravo, 1959 con John Wayne expresando compasión y confianza por el alcoholizado Dean Martin, anteriormente pistolero temerario, al cual salva de que pierda su dignidad). Un intertítulo expresa una frase de Bill, al referirse a Spike: “ese gran buey me es más importante que cualquier mujer”, con la intención de golpear anímicamente a la mala mujer que quiere dañar a su amigo.

         La presencia de Louise Brooks fue importante en esta cinta, ya que motivó al realizador alemán G.W. Pabst para contratarla y filmar con ella dos cintas que ya son clásicas en la historia del cine universal, además de crear toda una leyenda a su alrededor (La caja de Pandora, Diario de una chica perdida, 1929, ambas filmadas en Alemania para la UFA). Hawks, por su parte, comentó que la contrató porque era una actriz segura de sí misma, que proyectaba una dulzura al mismo tiempo inocente que engañadora. Sin embargo, las estrellas masculinas son inigualables: Victor McLaglen, cuyo tipo rudo producía cierto sentido de ingenuidad mezclada con carnalidad, aparte de Robert Armstrong, quien se haría famoso como el productor obsesionado en King Kong (1933), contrastante con McLaglen por su cuerpo menudo, aunque bien formado. Otras presencias, más episódicas, son las de Myrna Loy, quien sería lanzada al estrellato en la MGM de los años treinta, además de la española María Alba, aquí bajo el nombre de María Casajuana, que saldría en las versiones hispanas de las primitivas cintas sonoras, y ya mayor, en el cine mexicano en El hijo de nadie y La morena de mi copla.

 Las películas que convirtieron a Louise Brooks en mito

         A pesar de no ser una copia restaurada, que carece de nitidez, este DVD de Grapevine Video, ofrece al menos la alternativa de conocer un clásico de un gran director, en su versión completa de 78 minutos. Como curiosidad adicional, viene un corto (Stork Mad, Dir. Al Christie, 1926) con el olvidado cómico Bobby Ray. Howard Hawks filmaría cuatro cintas más para la Fox, todas silentes, hasta que en 1930 pasaría a la Warner Bros. para crear su primera película sonora (El escuadrón de la muerte) para dar comienzo a lo que será una carrera ejemplar, congruente, siempre correcta moralmente, además de asegurar un entretenimiento inteligente, sensible, para divertir y hacer reflexionar al espectador (aún en sus cintas consideradas menores – que no lo son –).

El maestro Howard Hawks (1896 - 1977)

PUEDEN DISFRUTAR DE "UNA NOVIA EN CADA PUERTO" EN EL CANAL DE YOU TUBE, CON LA SIGUIENTE LIGA:

https://www.youtube.com/watch?v=r7qBjs6efFI



domingo, 30 de mayo de 2021

LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES

 

MARCADOS POR UN DESTINO
(Something Wild)
1961. Dir. Jack Garfein.

         La estudiante Mary Ann (Carroll Baker) baja las escaleras del Metro elevado para cruzar un parque y llegar a su casa en el Bronx, en Nueva York. De repente, unos brazos la atrapan y la meten entre la maleza para tumbarla al suelo. Un extraño la viola brutalmente y, al terminar, la deja como basura, como algo que se desecha luego de usarse. La joven se recompone como puede, toma sus cosas, va a su casa y ante el saludo de su madre, solamente responde y se mete a su cuarto. Se da un baño, corta en pedacitos el vestido que llevaba para irlos tirando en el inodoro que va descargando hasta terminar. Al día siguiente, sale con sus libros y se sienta en una banca del parque. Se levanta, los deja atrás y se dirige hacia Manhattan donde alquila una pequeñísima habitación en un barrio bajo, busca y encuentra empleo en una tienda departamental. Su silencio hace que sus compañeras de trabajo se burlen de ella. Cierto día se siente mal y sale hacia su cuarto donde pasa unos días enferma. Decide salir y camina sin rumbo: al llegar al puente de Brooklyn, intenta tirarse, pero la detiene un hombre, Mike (Ralph Meeker), quien la acompaña hasta que pasan por donde vive y le ofrece que entre a descansar. Aunque ella está temerosa, el hombre le da confianza. La trata bien, pero luego la encierra. Al volver alcoholizado, intenta abrazarla, pero ella lo tumba y le golpea con su zapato en el rostro (hecho que le hará perder un ojo). Así pasan unos días. Ante el rechazo de Mary Ann, el hombre decide liberarla. Mary Ann retoma la calle, camina, duerme en un parque, y al día siguiente decide retornar con Mike. Pasan los meses y la chica le escribe a su madre quien va a visitarla. Mary Ann le presenta a Mike como su esposo y le anuncia que tendrá un bebé. La madre no puede creer que ha perdido a su hija, de la cual mantenía una imagen de niña; sin embargo, se resigna.

 La terrible violación...

         La anterior sinopsis cuenta a grandes rasgos lo que sucede con la protagonista. Basada en una novela de 1958 por Alex Karmel, vino a ser el segundo (y último) largometraje de su realizador Jack Garfein (uno de los directores clave del Actor’s Studio, además de esposo, en ese tiempo, de la actriz Baker). Mary Ann, de ser una adolescente regular, se convierte en mujer de la noche a la mañana, a la cual la violencia la ha convertido en ser temeroso, siempre en guardia, desconfiada de cualquier persona que se le acerque o desee ser cortés con ella. Por eso, su rechazo ante el desparpajo de su compañera de trabajo o la falta de acercamiento hacia su prostituida vecina de departamento quien le insinúa que se dedique a vivir de los hombres. Mary Ann, además de haber escuchado a su madre decir que el vecindario se ha vulgarizado con sus nuevos habitantes, sucios y sin buenos modales, ahora lo siente con el mundo que le rodea. El calor extremo del verano neoyorquino y su salud que se deteriora, la hacen caminar por calles donde solamente aparece la miseria. No queda más que tirarse al vacío y terminar con todo.

 Una madre convencional (Mildred Dunnock)...

         La aparición del mecánico Mike, quien primero no la deja sola porque teme que quiera volver a intentar el suicidio, viene a representar el primer acercamiento desinteresado en esta etapa de su vida. Desconfiada inicialmente, acepta que el hombre le invite a pasar a su cuartucho en el piso subterráneo de un edificio. Le ofrece que descanse, mientras él se irá a trabajar. Al irse, Mary Ann corre hacia la puerta y se da cuenta de que está abierta. Eso le permite serenarse y quedar dormida. Al despertar, Mike le ha preparado la cena. Luego vuelve a irse, pero la deja encerrada: ahí es donde las cosas cambian. Pasarán los días, Mary Ann irá descubriendo otros aspectos de Mike. Cuando le reclama el motivo de que la tenga prisionera, el hombre le responde que es su última oportunidad. Todos los incidentes alrededor de este tiempo, harán que Mary Ann reflexione y busque la manera de arreglar su situación. Se dará cuenta de que no tiene otro camino para seguir adelante. Vuelve con Mike para comenzar otra etapa en su vida, a ver si es también su propia última oportunidad para dejar atrás el pasado. Cuando la madre llega a visitarla se pregunta “¿qué ha pasado?”. Luego de meses sin saber de ella, su hija es ahora una mujer casada, esperando un bebé. El espectador también se pregunta lo mismo: ¿qué es lo que pasa inesperadamente en nuestras vidas para que todo cambie?

 Mike intuye la fragilidad interna de la chica...

         Filmada en un contrastante blanco y negro por el genial Eugen Shuftan (a quien le debemos cintas de Pabst, Ophüls y Carné, entre muchos otros), además de créditos creados por el inmortal Saul Bass (donde utiliza rascacielos y edificios de Nueva York para que sus líneas nos den ideas de cárcel y represión), estamos ante una cinta naturalista, típica de las inquietudes que los jóvenes cineastas mostraban en sus películas intentando terminar con los estereotipos de Hollywood, aunque no completamente. Los recorridos de la protagonista son filmados en locaciones de la ciudad, pero todas las escenas de encierro ocurren en estudio, con un realismo impresionante. La cinta puede ser muy discutible en nuestros tiempos: la salud mental de Mary Ann se logra gracias al encuentro de un hombre que la amará, debido a las pruebas de atención y cuidado que le ha mostrado. Se muestra un proceso de sanación acorde con las ideas preestablecidas, muy alejadas de los traumas difíciles de sobrellevar que ahora conforman a la realidad de las mujeres que viven esa terrible experiencia. Tal parece que el personaje de Mike intuye el quebranto interno de Mary Ann, por lo que nace su sentido protector. Luego, el alcoholismo y la soledad de Mike terminarán por conmover a la muchacha.

 Dos almas solitarias que se encuentran...

         La edición en DVD de Criterion Collection, aparte brinda una entrevista con el académico Foster Hirsch acerca de los antecedentes y trascendencia del Actor’s Studio, así como una clase maestra del propio Jack Garfein, filmada en dicha institución. Una entrevista en audio con la actriz Carroll Baker y una conversación de la crítica Kim Morgan con el director Garfein, complementan los extras. La copia de la cinta es impecable, lo mismo que el sonido. Y ofrece subtítulos en inglés, que son opcionales. En el reparto se encuentran actores y actrices sensacionales, legendarios del Hollywood de antaño (Martin Kosleck o Mildred Dunnock) y de la televisión (Jean Stapleton o Doris Roberts). Claro que la presencia y fuerza del atractivo Ralph Meeker, quien fuera el creador del personaje, en el escenario, que luego William Holden interpretaría en el cine en Picnic (1955, Logan), contrasta con la belleza y juventud de Carroll Baker, la cual buscaba liberarse del personaje sexual que había creado en Muñeca de carne (1956, Kazan).

 La edición de Criterion Collection

El director Jack Garfein (1930 -2020)

         Carroll Baker nació el 28 de mayo de 1931 en un pueblo de Pennsylvania y siempre quiso ser actriz. Trabajaba en una fábrica cuando decidió dejar todo e irse a Nueva York. Audicionó para el Actor’s Studio y fue seleccionada de inmediato. Contratada por la Warner Bros. para Muñeca de carne (1956, Kazan), donde interpretaba a la núbil esposa de un hombre que debía esperar a que creciera para hacerla suya, que le trajo una nominación al Óscar, además de muchos escándalos. Aunque quisieron mantenerla en el estereotipo de personajes sexuales, ella prefirió rechazar papeles que la limitaron mucho e hicieron que el propio estudio la boicoteara. Gigante (Stevens, 1956), Horizontes de grandeza (Wyler, 1958), La conquista del oeste (Hathaway, 1962), No soy para ti (Lang, 1959), están entre sus cintas ya clásicas. Sin embargo, el personaje con alta carga sexual no la abandonó. En 1964 filma Los insaciables (Dmytryk) y al año siguiente Harlow, la rubia platino (Douglas), que la convencieron de que ese sería el nicho que debía de explotar. Sin embargo, lo hizo en Europa, en Italia filmó muchas cintas con temática sexual (Orgasmo, Tan dulce tan perversa, Paranoia, El dulce cuerpo de Deborah) entre muchas otras. El tiempo pasó, la belleza corporal terminó, y siguieron muchos papeles secundarios tanto en cine como televisión. Acaba de cumplir 90 años y es, como tantas otras personalidades, dignas de recordarse.

Carroll Baker, sensual, en una pose para la revista Playboy.



martes, 4 de mayo de 2021

OTRO AMOR (1952) - Vincent Sherman

OTRO AMOR
(Affair in Trinidad)
1952. Dir. Vincent Sherman.

         Narra el director Vincent Sherman (1906 – 2006) en su libro de memorias (Studio Affairs. My Life as a Film Director, The University Press of Kentucky, 1996) que quería haber dirigido De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953) y que cuando habló con Harry Cohn, jefe de la Columbia Pictures, que tenía los derechos de la novela, éste le comentó que no contaba aún con el apoyo de la armada norteamericana por lo que su filmación todavía tardaría un tiempo. A cambio, le ofreció dirigir el retorno de Rita Hayworth a la pantalla. Luego de tres años, ya disuelto su matrimonio con Aly Khan, la estrella había vuelto a su estudio exclusivo, devengando un salario mensual que no estaba justificando. Cohn le entregó un argumento de veinte páginas que le gustó y aceptó el encargo. La cinta reuniría a Rita con Glenn Ford, su galán en la taquillera y ya icónica Gilda (Charles Vidor, 1946) de la cual se repetirían algunos elementos en esta nueva película. El guion pasó por varias etapas de escritura. Sherman abiertamente confiesa que robó la idea central de Tuyo es mi corazón (Alfred Hitchcock, 1946) donde Ingrid Bergman llegaba a casarse con un espía nazi para conseguir unos turbios planes. Así, se llegó a una trama que ocurriría en el caribe, específicamente en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, en ese tiempo dependiente de la corona británica.

         Al encontrarse el cuerpo de Neal, un pintor, y despejar la sospecha de un suicidio, su esposa, la bailarina y cantante Chris (Rita Hayworth) es obligada por la policía de Puerto España a intimar con el millonario Max (Alexander Scourby), del cual se piensa que tiene nexos con el gobierno soviético (sin mencionarlo directamente) y fue el posible culpable de la muerte de Neal. Intempestivamente llega Steve (Glenn Ford) a la isla, sin tener conocimiento de la muerte de su hermano, quien le había escrito ofreciéndole un empleo. Aunque al principio desprecia a Chris, pronto se siente prendado de ella. La mujer no puede contarle sobre su misión de investigar a Max, por lo que Steve sospecha de ella. En una fiesta que ofrece el millonario, Chris es descubierta y da lugar a un enfrentamiento final. Chris y Steve retornan a Estados Unidos para iniciar una nueva vida.

         Igual que en Gilda, Rita Hayworth canta dos números donde puede mostrar su rostro bajo la abundante melena pelirroja, demostrando su habilidad para el baile y el magnetismo de su atractivo sexual. El realizador Sherman, en el mismo libro, comenta que antes de iniciar la filmación, Rita tuvo que someterse a una rutina de ejercicios para reafirmar su bello cuerpo que se encontraba algo descuidado ante la falta de una disciplina constante: el resultado bien puede notarse sin problema en la película. También están los momentos en que Glenn Ford la maltrata y vuelve a ocurrir una cachetada al asegurarse, erróneamente, de la infidelidad de la mujer. En cuanto a Tuyo es mi corazón, Rita se infiltraba en la casa del villano, para descubrir una conspiración donde se planeaba establecer bases nucleares en Jamaica, para apuntar a las ciudades principales de los Estados Unidos (en este asunto, la cinta resulta profética para lo que luego ocurriría en Cuba en los años sesenta). La diferencia es que no habría una consumación sexual, como la que Ingrid Bergman tenía que cumplir, al casarse con su personaje sospechoso.

         El reparto es delicioso. El villano principal, Max Fabian (mismo nombre del personaje que en La malvada, o sea, All About Eve, hacía Gregory Ratoff, como productor de Broadway) es interpretado por Alexander Scourby, quien tenía los rasgos físicos adecuados para mostrar astucia y maldad. Juanita Moore, quien sería la contraparte de Lana Turner en Imitación de la vida y la madre de Martha Rangel en la segunda versión de Angelitos negros, interpreta a la sirvienta sabia y omnisciente que sabe todo sobre su ama Hayworth. Valerie Bettis, como esposa de uno de los espías, fue también la coreógrafa de los números que interpreta Rita. Y están los actores alemanes, especialistas en turbios papeles como agentes extranjeros, Karel Stepanek y George Voskovec.

Alexander Scourby, Rita Hayworth y Glenn Ford: la cachetada

Juanita Moore como la sirvienta omnisciente

         Dentro de esta relectura de ambas películas, estamos ante la efectiva dirección de Vincent Sherman quien sabía mover a sus actores y alcanzar, siempre con economía y cuidado, un producto muy bien hecho. Artesano eficaz, quien moriría un mes antes de cumplir su centenario, cuya carrera comenzó como actor esporádico, tanto en teatro como cine, hasta que tuvo la oportunidad de iniciarse como director en la Warner Bros. (El retorno del Dr. X, 1939) y destacarse en los melodramas dirigidos a público femenino, interpretado por grandes estrellas: Bette Davis, Ida Lupino, Ann Sheridan o Joan Crawford. En sus memorias mencionadas es indiscreto, al confesar que tuvo amoríos con algunas de ellas, incluida Rita Hayworth. Otro amor no es una de sus cintas distinguidas ni más originales, pero posee pasión. Es de las últimas cintas donde Hayworth aparece como símbolo sexual (a los 35 años ya iba perdiendo la lozanía para entrar en su etapa de madurez). La cinta deja algunos asuntos sin explicar: ¿por qué fue asesinado Neal?, ¿habría descubierto los planes de Max?, ¿o por qué la carta que Neal escribió el mismo día de su muerte tenía el membrete de Max? Y sin embargo, al final de cuentas, nada de eso importa ante el esplendor del Hollywood de antaño.

El director Vincent Sherman durante la filmación


Otro amor está dentro de esta colección en Blu ray



 

        

 

        

 

domingo, 4 de abril de 2021

EL DESTINO DE LOS OTROS

 

UN CARNET DE BAILE
(Un carnet du bal)
1937. Julien Duvivier.

         La joven viuda Christine (Marie Bell), mientras se deshace de objetos y ropa de su difunto marido, encuentra el carnet que utilizó en su primer baile a los 16 años. Recuerda la fiesta con sus valses y los vestidos blancos. Fue hace veinte años, cuando conoció a quien sería su marido. Al releer los nombres de quienes fueron sus parejas esa noche, y debido a su pena, surge el anhelo de saber qué ocurrió con sus vidas por lo que decide emprender un viaje de búsqueda, de confrontación con el pasado. Así, irá localizando a aquellos hombres y conocer lo que les concedió el destino en los veinte años que han transcurrido desde entonces. El primer nombre, el de Georges Audié, viene a ser también una gran tristeza. La recibe su madre Marguerite (Françoise Rosay) quien le informa que pronto volverá. Durante su conversación, Christine se da cuenta de que ha enloquecido porque la misma noche del baile, decepcionado por su rechazo, Georges se suicidó. 

Françoise Rosay


Louis Jouvet

         En sus siguientes búsquedas, Christine reencontrará a Pierre (Louis Jouvet) quien es dueño de un cabaret pero también ladrón; Alain (Harry Baur) es un sacerdote dedicado a los niños humildes; Francois (Raimu) es el alcalde de un pueblo que está a punto de contraer matrimonio con una fiel sirvienta; Eric (Pierre-Richard Willm) es ahora guía e instructor de esquiaje sobre nieve, soltero entregado a su profesión; Thierry (Pierre Blanchar) es un médico en desgracia, epiléptico, dedicado a la práctica de abortos, casado con una mujer que lo ama pero que le destruye emocionalmente; luego aparece Fabien (Fernandel), ahora peluquero de prestigio, casado, con hijos, quien la lleva al lugar donde fue el primer baile pero donde ahora las cosas son diferentes. En su última búsqueda, se encuentra con Jacques Dumbreval (Robert Lynen),  joven adolescente, hijo de quien fuera su pareja de baile que lo ha dejado solo y en la miseria. Christine, como acto purificador, decide llevarlo consigo y adoptarlo. La viuda se da cuenta de que solamente se ha encontrado con la miseria y la tristeza por lo que revalora el rumbo que tomó su propia existencia.

 Harry Baur


Raimu

         La locura de la madre de Georges se conecta con la decepción del alcalde cuyo hijo adoptivo resultó ser un pillo sin escrúpulos o con el sacerdote devoto de una vida monacal por decepciones en su vida civil; con el cinismo del ladrón acostumbrado a la mala vida y a los actos delictuosos; con el instructor de esquí, sin carácter, cohibido ante la presencia de la bella viuda; con el médico enfermo y moralmente muerto, protegido por el desprecio de su esposa; con el peluquero que la devuelve a la realidad porque al llevarla al lugar del primer baile, le hace tomar conciencia de los engaños de la memoria: lo que ella había recordado inicialmente como gran salón donde volaban los vestidos vaporosos, en realidad es un espacio común, ya venido a menos, donde la etiqueta es lo menos que se respeta. La cinta viene a ser una valoración de la vida tal como sucede. A la aceptación del destino personal. Christine, decepcionada por su viudez, tal vez por algún problema sentimental con quien fuera su marido, intenta, aunque sea con el paso del tiempo, pretextos para la autocompasión, para justificar lo que quizás pensó como infelicidad, ahora complementada por la soledad. Qué hubiera sucedido si alguno de esos hombres rechazados habría sido su marido.

 Pierre-Richard Willm


 Pierre Blanchar

         Duvivier, junto con los otros grandes del cine francés de los años treinta (Renoir, Feyder, Clair, Carné, L´Herbier), fue el impulsor del realismo poético: un cine pleno de lirismo interno, aunque directo en la presentación de los hechos. Esta cinta episódica (basada en una novela de Giraudoux) daría lugar más adelante a dos de sus producciones en Hollywood (Seis destinos, 1942, para la Universal, Carne y fantasía, 1943, para la Fox) donde se conjuntaban varias historias en una sola película, con repartos multiestelares. En este caso, Duvivier reunió a los más grandes actores del cine francés: Louis Jouvet, una leyenda de la escena que alcanzó grandes triunfos en el cine, o Raimu y Harry Baur, veteranos comediantes que ofrecieron cátedras de actuación, o quien sería un cómico emblemático como Fernandel.

 Fernandel


El maestro Julien Duvivier

         Julien Duvivier (1896 – 1967) había comenzado en el cine silente alcanzando grandes éxitos. Su primera cinta sonora, David Golder (1930), retrato de un empresario sin escrúpulos cuya esposa le hace ver su suerte al dilapidar su fortuna, basada en una novela de Irène Némirovsky, tuvo tanto éxito que le permitió continuar con una carrera plena de prestigios. En 1937 también filmó Pépé le Moko cuya taquilla internacional le llevó hasta Hollywood donde permanecería durante la guerra. Al retornar, con su prestigio dañado por la ausencia, alcanzó otro éxito con Panique (1946) que le devolvería al gran público y continuaría así hasta el fin de su vida: en 1967 fallecería a consecuencia de un choque automovilístico, cuando todavía estaba vigente. Su última cinta Satánicamente tuya (1967) con Alain Delon, exhibida con retraso en México, demostraría su valor hasta el final. Como ha sucedido en otros países, la revaloración crítica por el paso del tiempo, ha concedido a Duvivier su verdadero lugar.



sábado, 13 de febrero de 2021

ENSÉÑAME A VIVIR (1971) - Hal Ashby

 

ENSÉÑAME A VIVIR

(Harold and Maude)

1971. Dir. Hal Ashby.

         Harold es un joven de veinte años, muy rico, obsesionado con la muerte. Por eso finge suicidarse frente a su madre, y a tres prospectos de novia, porque esas fantasías al menos le daban una razón, paradójicamente, para vivir. Maude, que en realidad se llama Marjorie, está a punto de cumplir ochenta años. Conoce a Harold cuando ambos coinciden en funerales de desconocidos, una costumbre que realizan en sus vidas por diversos motivos: Harold puede alimentar su morbosidad ante la muerte. Ruth puede asegurar que otros ya pasaron a mejor vida y ella sigue viva. La unión de estas dos personalidades servirá para que cada uno alcance un equilibrio en sus existencias, aunque de manera muy opuesta.

         La, ahora cincuentenaria, cinta no tuvo gran impacto cuando se estrenó a finales de 1971 en Estados Unidos (a México llegaría hasta 1974 y aquí en Monterrey se exhibiría en el Cine Juárez por una semana para luego desaparecer), pero a lo largo de los años fue adquiriendo la cualidad de “película de culto”. Una adaptación teatral se estrenó en Broadway en 1980 con Janet Gaynor y Keith McDermott, pero no tuvo más que cuatro funciones. La película se realizó y estrenó en los tiempos post-jipis. Ahora estaba de moda el desencanto existencial (claro en Harold) pero no era tomada en cuenta la vitalidad de una anciana cuyas actitudes pertenecían precisamente a esa juventud de paz y amor, del desnudo, de las actitudes rebeldes. El cambio en esos años radical en un lapso pequeño.

         Y ahora, en este siglo XXI, cuando estamos sumidos en la desesperanza y la actitud negativa, cuando el mejor equivalente anímico es el cine de Antonioni, Enséñame a vivir se torna agua fresca. Dentro de la realidad actual debida a los adelantos electrónicos, la individualidad rampante, las conferencias a distancia, el trato humano y la interacción entre personas para encontrarle sentido a la vida. Harold llega a los excesos para demostrarle a sus seres cercanos que, al menos, está vivo y que, en cualquier momento, podría morir. En el caso de Maude, se tiene a una mujer que debe sacarle jugo a cada día de su vida porque el final podrá estar cerca. Sin jamás mencionarlo, una imagen muestra la huella de una marca de campo de concentración en el antebrazo de la anciana, algo que impacta a Harold sin que se expresen palabras. La mujer le insiste en que cada día hay que aprender algo nuevo y lo vuelve cómplice de sus aventuras.

         Dentro de estas aventuras hay una secuencia deliciosamente cómica donde Maude reta a un motociclista que la persigue. La anciana acostumbra a robar automóviles (“tomar prestados” expresa) y manejarlos sin la mayor prudencia ni pericia. El ritmo que se le imparte a esta secuencia vale por toda la película sin que su totalidad desmerezca un minuto. El convencional título en español toma sentido porque ese grito de ayuda, no solicitada, surgida de manera accidental, que Harold lanza en sordina, resulta en verdaderas lecciones de vida.

         La cinta fue un guion original de Colin Higgins (1941 – 1988) quien nos daría otras joyas como guionista (El expreso de Chicago, 1977) y como director (Juego sucio, 1978; Cómo eliminar a su jefe, 1980). Su prematura muerte por el maldito SIDA nos despojó de un gran autor-cineasta en ciernes. Su legado es poco pero sustantivo. El director Hal Ashby (1929 – 1988) fue primero editor de importancia (Sociedad para el crimen o Al calor de la noche) y luego pasó a la dirección para ofrecer cintas notables (Regreso sin gloria o Un jardinero con suerte). La excelente Ruth Gordon (1896 – 1985) es más recordada por El bebé de Rosemary (1968) por la cual ganó el Óscar como actriz secundaria, aunque su carrera fue muy distinguida desde joven en teatro, cine, televisión. Y el entonces joven Bud Cort (1948) surgió del teatro de comedia para luego participar en cintas de Altman, Micklin Silver o Hooper, entre muchos otros.

El guionista Colin Higgins


El director Hal Ashby con Ruth Gordon




jueves, 21 de enero de 2021

LA BROMA (1968) - Jaromil Jireš.

 

LA BROMA

(Zert)

1968. Dir. Jaromil Jireš.

         Ludvík (Josef Somr), un tecnólogo distinguido, recibe la visita de la reportera Helena y se entera que es la esposa de un antiguo condiscípulo suyo. Esto hace que se remueva el interior del hombre quien recuerda que quince años atrás, debido a una broma que le gastó a una muchacha que por entonces cortejaba, sufrió el escarnio público, su expulsión del partido y de la propia universidad. Empieza a planear su venganza.

El extraordinario Josef Somr

         Ludvík recuerda que en 1949 tenía una novia, Marketa, entregada al convencimiento general de que el nuevo régimen, posterior a la guerra, era lo mejor que podía haberle sucedido a la humanidad. Cuando ella partió hacia un campamento propagandístico que la entusiasmó, Ludvík le envió una postal donde le expresaba, con ironía y como broma: El optimismo es el opio de la humanidad, el espíritu alegre pertenece a la estupidez. ¡Viva Trotsky! que la solemne y plana muchacha entregó al comité estudiantil de la universidad que lo llevó al juicio público y a una votación unánime, de quienes eran sus amigos, para una condena social. Ludvík, entonces, tuvo que pasar seis años en el ejército como una forma de “reeducación”, donde vivió las experiencias de situaciones crueles. Luego de ese tiempo no se narra cómo fue readmitido en la comunidad, pero alcanzó un buen estatus técnico.

         Luego de la entrevista con Helena, Ludvík retorna a su pueblo donde buscará llevar a cabo su venganza: tener relaciones sexuales con la esposa de quien era su amigo, pero se tornó en verdugo al dirigir el juicio de su expulsión social. De esta manera alcanzaría su venganza al echarle en cara al tipo la infidelidad de su esposa. Sin embargo, su plan no rendirá el fruto esperado (la mujer ha vivido separada de su marido y busca el divorcio), sino que caerá en la frustración y en la conciencia de que el rencor solamente destruye al alma.

         Basada en la primera novela de Milán Kundera, publicada en 1967 con grandísimo éxito, para luego ser prohibida, el realizador hizo una adaptación, junto con el autor y con el dramaturgo Zdenek Bláha, tomando la anécdota básica y dejando de lado la profundización de otros personajes. Lo más importante era rescatar la imagen de un régimen totalitario que no respetaba el disentimiento ni la libertad de opinión individual. Todo debía encaminarse por una colectividad que tenía que estar convencida de las bondades del estalinismo. El desencanto general fue aprehendido magistralmente por Kundera en su novela y requería de algún realizador perteneciente a la nueva generación de cineastas que también correspondían con su expresión a dicho sentimiento.

         Jireš ofrece una innovadora narración en esta película. Por medio de montaje alterno de situaciones que ocurren en tiempos distintos, se va contando la historia de Ludvík quien se convierte en observador desde su presente, en el recuerdo, de lo que el espectador puede ver en imágenes que ocurren en el pasado. Ludvík se dará cuenta de que esta broma será fundamental para su vida. Vivirá con el rencor y finalmente lo desahogará en la golpiza hacia un ser inocente. Por un lado, es importante buscar la manera de salirte de un esquema que vuelve prisionero. Por otro, tal vez la lucha tenga que ser de manera sutil. Ludvík tendrá que refugiarse entre quienes, como él, vivieron en el disentimiento y alcanzaron una libertad muy personal. En una secuencia, uno de los compañeros militares de Ludvík pinta imágenes de voluptuosas mujeres desnudas que describe vulgarmente a sus amigos. Cuando el alto mando le exige que explique ese cuadro aparentemente impropio, ofrece una conceptualización acorde con la filosofía imperante, por lo que no cae en castigo: cuestión de enfoques.

El director Jaromil Jireš (1935 - 2001)


Se puede ver en YouTube, aunque con subtítulos en inglés.
https://www.youtube.com/watch?v=42bbY6vy1so&t=1854s


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