domingo, 7 de noviembre de 2021

EL PRESTAMISTA (1965) . SIDNEY LUMET

EL PRESTAMISTA
(The Pawnbroker)
1964. Dir. Sidney Lumet.

         La octava película del maestro Lumet (luego de joyas como Doce hombres en pugna, 1957 o Largo viaje del día hacia la noche, 1962) viene a ser la primera producción norteamericana que analiza las consecuencias personales de los sobrevivientes del Holocausto. En el cine, anteriormente estaba El diario de Ana Frank (Stevens, 1959), narración sobre las experiencias durante la invasión nazi o Juicio en Nuremberg (Kramer, 1961) donde las víctimas aparecían como testigos, pero sin que se incidiera directamente sobre sus existencias en su presente. Aquí tenemos a un hombre que perdió a todos los seres que amaba, fue testigo de injusticias y humillaciones, y ahora, veinte años más tarde, sufre la culpa de haber sobrevivido. Por lo tanto, se ha cerrado a sentimientos y cumple con seguir adelante, recordando, siendo insensible.

 Un Rod Steiger de excelencia
El puertorriqueño Jaime Sánchez

         Sol Nazerman (Rod Steiger, como siempre, intenso y fiel representante del Actors Studio) posee su establecimiento de préstamos y le apoya el joven puertorriqueño Jesús (Jaime Sánchez), quien le admira y le exige que le enseñe el oficio. Sol tiene años de utilizar su negocio como frente para lavado de dinero de un poderoso hampón gay, Rodríguez (Brock Peters). Su existencia sufrirá un rudo golpe al enterarse de los giros laborales en que se mueve su socio (burdeles), donde la explotación de las personas equivale a lo que, en su momento, sufrió por su etnia judía durante el nazismo. Jesús, enojado ante la indiferencia absoluta de su ídolo, decide traicionarlo, incitando a un trío de vividores para que roben su caja fuerte. Les pide, solamente, que no haya violencia ni disparos. Durante el robo, amenazado por uno de los ladrones con una pistola, Jesús interviene para evitar una tragedia, pero a cambio es él quien recibe un balazo mortal. Sol, en ese momento, reacciona: hay bondad en el mundo y, sin imaginarlo, existía quien le ofrecía su amistad y respeto.

El maestro e ídolo del joven empleado

En el pasado terrible...
...al doloroso presente de recuerdos

         La novela en que se basaba, escrita por el genial Edward Lewis Wallant (1926 - 1962, fallecido prematuramente por un aneurisma), había sido publicada en 1961. Luego de varios intentos para adaptarla al cine, donde uno de los posibles directores era Arthur Hiller (quien se haría muy famoso por Historia de amor, 1970), finalmente el productor Ely Landau (quien ya había producido Largo viaje…), le ofreció el proyecto a Lumet. Un blanco y negro contrastante, que refleja la vida cotidiana en el barrio de Harlem, gracias a la cámara de Boris Kaufman (en su quinta cinta con Lumet), sirve como marco y escenario de esta historia. El personaje de Sol vive en Long Island, ha podido reunir una considerable fortuna gracias a su oficio porque su objetivo es el dinero: nada más hay en la vida, de acuerdo con su amarga realidad.

 Los clientes que buscan dinero para subsistir...
...o solamente para matar a su soledad...

         La cinta va presentando a los diversos personajes que se acercan al prestamista quien ofrece siempre cantidades mínimas. Ya sea por necesidad de subsistir, o para conseguir la droga, o para platicar algo (aunque sin respuesta de Sol), su presencia da idea de lo que acontece alrededor del prestamista, siempre encerrado en sus tristes recuerdos y en su rudeza. La llegada de una trabajadora social que solicita su apoyo económico y amistad, simplemente refuerza más la distancia que hay entre Sol y la especie humana. Una secuencia en el Metro neoyorquino permite que Sol recuerde cuando viajaba hacinado en el tren que le conducía a Auschwitz, con una consecuencia brutal. Steiger ofrece una actuación contenida en estos momentos. Luego, cuando ya no hay posibilidad de engañarse personalmente y la realidad se le presenta con crueldad, surgirá el ser humano, con toda la ira contenida, y el estupor de comprobar que ya es demasiado tarde para componer, de alguna forma, su supervivencia, darle sentido, disfrutarla ante el triste destino.

 El hampón Rodríguez, exuberante...
El ladrón que se regodea con las fotos de luchadores

         En un tiempo cuando se estaba luchando por los derechos civiles, la cinta aclara que Sol no es racista ni clasista, simplemente no le interesan los demás. La cinta presenta sutilmente a personajes homosexuales: el hampón Rodríguez viste de manera exquisita y exuberante; uno de los ladrones a los que acude Jesús se entretiene viendo y acariciando las fotos de luchadores semidesnudos. La prostituta negra que es amante de Jesús acude con Sol para pedirle más dinero por una cadena de oro por lo que se le ofrece, desnudando su pecho, sin saber que sufrirá el rechazo del hombre ya que le recuerda las humillaciones que vivió su propia mujer a manos de los nazis, de lo cual fue testigo. Como curiosidad, la actriz que interpreta a la abuela de Jesús es nada menos que Eusebia Cosme, quien poco después sería la Mamá Dolores en la segunda versión de El derecho de nacer (1966, Davison).

 La efímera Thelma Oliver (1939) quien ahora se llama
Krishna Kaur Khelsa, como instructora de yoga

Eusebia Cosme (1908 - 1976) como la abuela de Jesús

         La cinta se filmó a finales de 1963 y se presentó en el Festival de Berlín en 1964, donde Steiger obtuvo el León de Plata como mejor actor y Lumet un reconocimiento de la crítica. No obstante, tuvo problemas para su exhibición que sería hasta abril de 1965 debido a que muestra escenas de desnudos femeninos, todavía no comunes en el cine norteamericano. La cinta tuvo gran éxito de público y fue la primera taquillera de Lumet, además de ganarle una nominación al Óscar a Steiger, quien así alcanzó una reputación estelar. La crítica se dividió entre alabanzas y reprobaciones. Hubo quienes la vieron como una explotación de un tema delicado, así como copia de las formas narrativas que habían surgido en Europa. Alguno le llamo “Harlem, mon amour”, haciendo referencia a las cintas de Resnais Hiroshima, mon amour (1959), por el uso de una edición que ofrece pequeños cortes para trasladar al pasado, o su documental Noche y niebla (1955) acerca de los campos de concentración. Los años ofrecen la justa medida: El prestamista es una cinta superior dentro de la obra de Sidney Lumet.

El maestro Sidney Lumet (1924 - 2011)



sábado, 23 de octubre de 2021

RÍO LOBO (1970) - HOWARD HAWKS

RÍO LOBO
1970. Dir. Howard Hawks.

         En vísperas del fin de la Guerra Civil, el coronel McNally (John Wayne), de las fuerzas norteñas, se enfrenta con el capitán Cordona (Jorge Rivero), su enemigo confederado, ante el cuarto robo de un cargamento de oro. Debido a este incidente, fallece uno de sus amigos cercanos y promete vengarlo. Terminada la guerra, McNally une fuerzas con Cordona para encontrar al traidor que había pasado la información a su bando. Para ello, deberán dirigirse hacia el pueblo de Río Lobo, en Texas, donde hay un grav)e problema porque sus habitantes están siendo acosados por un terrateniente que ha impuesto autoridades y está despojando propiedades. Ambos personajes, junto con una mujer que también ha sido víctima de la injusticia del lugar… Howard Hawks filmó su última película utilizando elementos de anteriores cintas, siempre cuidando las convenciones del género del oeste. John Wayne, cuando recibió el guion que le mandaba Hawks, le respondió que no necesitaba leerlo porque ya lo había filmado dos veces. Igual que en Río Bravo (1959) o en El Dorado (1966), hay un par de hombres que busca eliminar los abusos de autoridad o la implacable corrupción.

         Hawks mantiene el sentido moral: al reencontrar McNally a su anterior enemigo Cordona, en tiempo de paz, le dice que la pelea era una cuestión de honor, pero la revelación de los cargamentos había sido una traición. Así se establece que la guerra es una defensa, idealmente, de honra y derechos humanos, sometida a reglas éticas y dignas (algo que Kubrick exploró en Senderos de gloria, Espartaco o Dr. Insólito, acercándolo al sentido narrativo de Hawks). Los elementos narrativos son muy conocidos: el cacique autoritario, el sheriff impuesto, la población sometida, la joven mujer víctima o acosada y, sobre todo, el héroe (o los héroes) que llegan para colocar todo en el orden natural de las cosas. Río Lobo puede verse como el resumen del género en el cine del maestro Hawks. Fue su quinta colaboración con Wayne, además de la cuarta con la guionista Leigh Brackett. Y cerró su carrera cinematográfica iniciada en 1926 con El camino de la gloria. Las secuencias de acción son imponentes y están muy bien filmadas: el robo al tren, inicial, es realizado con mucho ingenio y buena fortuna por parte de los confederados. Los enfrentamientos con pistola y rifle mantienen esa apertura de paisaje, donde todo puede suceder: esquivar balas que a primera vista tienen blancos seguros o utilizar un silbido para ofrecer alerta de reacción. Hay mucho espacio abierto.

         Filmada en Arizona, Morelos y Sonora, la cinta integró a Jorge Rivero (1938), quien ya había figurado en otra producción de Hollywood (Soldado azul, 1970, Ralph Nelson) interpretando a un nativo norteamericano. Así, Rivero tuvo su mayor oportunidad internacional, que más tarde le llevaría a filmar en Italia y España, además de otras intervenciones norteamericanas o en coproducción. A pesar de su imponente físico y su 1.87 de estatura, es curioso notar cómo aparece pequeño ante el alto y grueso Wayne (que solamente le sobrepasaba 6 centímetros), pero que deja notar la diferencia entre una estrella establecida, consciente de su estatus como fuerza mayor y hegemónica en Hollywood. Rivero interpreta a un hijo de madre francesa y padre mexicano, natural de Nueva Orleans. Por desgracia, no se nota la química que existe entre Wayne y Dean Martin (Río Bravo) o Wayne y Robert Mitchum (El Dorado). Atractivo, resulta frío. En su rol de galán, blando. Cumple sin trascender: hizo muy bien en permanecer como estrella en México, dentro de un sistema menos avasallador y espectacular en su alcance.

         En el caso de las actrices, aparece la mexicana Susana Dosamantes, cuya mayor cualidad era hablar inglés. El productor Arturo Ripstein, en sus memorias Churubusco Babilonia (El Milagro-Imcine-Alameda Films, 2007) comenta que para Los recuerdos del porvenir (Arturo Ripstein, 1968) necesitaban a una jovencita para un papel. La actriz Kikis Herrera Calles les recomendó a una chica que trabajaba en el aeropuerto y quería entrar al cine. Así, a sus 19 años, la Dosamantes inició una carrera más bien basada en su personalidad que en su talento histriónico. Por otro lado, estaba Sherry Lansing, joven actriz que solamente hizo dos películas, otros papeles pequeños, y varios episodios de televisión, antes de retirarse e iniciar una exitosa carrera como productora (fue jefa de la Columbia, la Fox y la Paramount, nada menos): aquí aparece como Amelita, víctima del sadismo del sheriff Hendricks (el ex Tarzán, Mike Henry, fallecido este año) quien le marca el rostro dejándole una fea cicatriz. Y finalmente, Jennifer O’Neill, otra víctima que se tornará en la esperanza amorosa del personaje de Cordona, en su primer rol estelar, pero quien al año siguiente encontrará el papel que la lanzaría a la internacionalización: Verano del 42 (1971, Robert Mulligan), ya que aparecería en la última cinta de Visconti (El inocente, 1976) y posteriormente con Fulci, Cronenberg, Zampa o Thompson.

 El director Howard Hawks (1896 - 1977)

         Río Lobo cierra la herencia fílmica que nos legó Howard Hawks. Si no es su mejor película, tiene fuerza, emoción, sentido moral y mucha dignidad. Sobre todo, como sucede con cualquier película del maestro Hawks: es entretenimiento inteligente, masculino en el mejor sentido de la palabra, universal en sus alcances.



 

martes, 19 de octubre de 2021

EL ROSTRO IMPENETRABLE (1961) - MARLON BRANDO

 EL ROSTRO IMPENETRABLE
(One-Eyed Jacks)
1961. Dir. Marlon Brando.

         Luego de que en 1984, Paramount editara un láserdisc de esta película, la cinta pasó al dominio público. A partir de entonces, surgieron muchos dvd de la cinta cuyas fuentes eran copias positivas con cortes, colores deslavados o pésimo sonido. Uno tenía que buscar la mejor versión para tratar de recuperar el perdido esplendor, aunque jamás de manera satisfactoria. Por fortuna, la compañía Criterion lanzó al mercado una versión restaurada, con corrección de color y sonido, en Blu-ray, que nos permite recuperar la magnificencia visual y la propuesta intensamente dramática de la película. Nunca ha sido claro el motivo por el cual la película pasó al dominio público: ni la Paramount, coproductora con Marlon Brando registró o renovó su propiedad intelectual, ni al actor le importó regresar a ella. Los negativos eran propiedad de Paramount, pero con el paso del tiempo, la Universal, en una de esas compras de compañías, adquirió los acervos de la Paramount desde sus inicios hasta 1948, y por eso, aparece su logotipo de entrada, rechazando por completo al estudio original.

         En 1956, Brando conformó su propia compañía productora, bajo el apellido de soltera de su madre, Pennebaker. Anunció que le interesaba la realización de una cinta del oeste, género aceptado por el público y que, en los últimos años, había producido verdaderas obras maestras que mezclaban la psicología con la acción, cumpliendo con sus convenciones (Más corazón que odio, El último tren). Luego de un par de novelas posibles, además de la intervención de guionistas importantes (Niven Busch, Rod Serling, sobre todo Sam Peckinpah) y posibles directores, entre ellos, Stanley Kubrick, luego del éxito de Casta de malditos y La patrulla infernal. Al no estar de acuerdo éste con Peckinpah, dejó la producción, y la Paramount, preocupada por el paso del tiempo (ya habían sido 2 años de preparación), contrató a Calder Willingham y Guy Trosper. La cinta está basada en una novela de Charles Neider (La auténtica muerte de Hendry Jones) que en realidad se basaba en la rivalidad entre Pat Garrett y Billy the Kid, aunque bajo nombres y algunas circunstancias ficticias. Sam Peckinpah filmaría su propia versión en los años setenta (Billy the Kid, 1973).

         La filmación inició en diciembre de 1958 en Carmel, California, cercana al mar. La cinta ofrece un escenario poco utilizado en el género: en lugar de los amplios valles floridos, están los primitivos pueblos cercanos a las costas californianas, aunque al inicio hay escenas en lo que sería el desierto mexicano. Luego de altibajos, la filmación seguiría hasta mitad de 1959. Posteriormente, ya que Brando había filmado un millón de pies de película, llegó la etapa de edición que duraría otros seis meses. En 1960 se tuvieron que volver a filmar algunas escenas que faltaban. El corte final de Brando duraba cerca de cinco horas. La Paramount lo redujo a 140 minutos que es la versión estrenada a principios de 1961 y que es la que conocemos.

         El rostro impenetrable narra la traición de Dad Longworth (Karl Malden) hacia su compinche y protegido Río (Marlon Brando) cuando parte a conseguir unos caballos para escapar mientras que Río es rodeado por federales. Es Sonora en 1880 y ambos han robado un banco. Dad decide irse con el botín y Río es capturado. Cinco años más tarde, Río escapa de la cárcel junto con su compañero Chico (Larry Durán). Preguntando en su camino, Río se entera de que Dad es ahora el sheriff del pueblo de Monterey. Junto con otros ladrones, Río planea robar el banco de dicho lugar, pero antes de hacerlo, va a visitar a Dad, quien se sorprende y le cuenta una mentira acerca del motivo de haberle abandonado. Dad se ha casado con María (Katy Jurado), una viuda mexicana con su hija Luisa (Pina Pellicer), a la cual Rio pretende seducir y dejar luego del robo del banco. Suceden giros inesperados tanto emocionales como en los planes establecidos.

         La cinta es riquísima en interpretaciones y sutilezas. El personaje de Río es complejo: su relación casi filial con Dad (de hecho, el nombre lo implica) tiene implicaciones homoeróticas, con sustitución de afectos. Dad, luego de mostrar esa faceta de complicidad, decide abandonar a Río a su suerte, para que, al volver a verlo, derroche mentira. El principal intento de Río para alcanzar su venganza es la posesión de Luisa, hijastra querida como propia, para abandonar con la deshonra. La relación perversa entre los dos hombres deviene placer sadomasoquista que solamente podrá resolverse con un enfrentamiento final. A Río lo hemos visto intentar la seducción de una dama mexicana a la cual regala una joya: cuando el azar interrumpe sus fines, habrá que recuperar la alhaja. No obstante, un hecho inesperado, el embarazo de Luisa, hace que el hombre recupere su equilibrio emocional.

         El título original “One-Eyed Jacks” significa alguien con dos caras, como en una baraja española donde los príncipes se complementan como dos mitades. Así son Río y Dad: aventureros que se brindan una amistad de palabra, no de hecho. El reencuentro es con base en una mentira narrada por uno mientras que el otro conoce la verdad. Río es un tenorio amoroso cuya verdadera faceta emerge cuando no ha conseguido su objetivo, pero también si lo consigue. Un juego de apariencias con personajes que son falsos: solamente la revelación del amor será la que redima a uno de ellos.

         Marlon Brando tenía 34 años al inicio de la filmación. Sus problemas personales (matrimonio, divorcio) repercutieron emocionalmente y en su físico. Ya no tenía el cuerpo seductor y apetitoso de Un tranvía llamado deseo (1951). Su tendencia a engordar provocaba altibajos y hay secuencias en los cuales se nota más obeso en contraste con otras. Sin embargo, ahí estaba el magnetismo, esa cualidad que poseen solamente ciertas personalidades. Con los años perdería todo el atractivo físico y se convertiría en inmensa bola de grasa… ¡Ah, pero la leyenda ya se había conformado! No volvería a dirigir ninguna película.



 

miércoles, 4 de agosto de 2021

LA COSECHA ESTÉRIL (1962) - BERNARDO BERTOLUCCI

 

LA COSECHA ESTÉRIL
(La commare secca)
1962. Dir. Bernardo Bertolucci.

         La primera cinta del maestro Bertolucci, quien este año hubiera llegado a su ochentena, tiene como anécdota dramática la investigación del asesinato de una prostituta en un parque. A lo largo de la cinta, se entrevistará a varios sospechosos que estuvieron por el lugar y quienes ofrecerán sus versiones particulares mientras que las imágenes nos presentan sus contradicciones: lo que cuentan no corresponde exactamente con la verdad. El propio realizador comentó que la idea de la trama era mostrar la manera en que vivimos cada día, desperdiciamos en ocasiones el tiempo, o simplemente caemos en rutinas. Aunque el ambiente de la cinta es sórdido, perteneciente a espacios y personas de clase baja, todo puede extrapolarse a cualquiera. Bertolucci tenía 21 años y había sido asistente de Pier Paolo Pasolini en su ópera prima Accatone (1961). El productor Antonio Cervi se interesó en filmar otro proyecto de Pasolini, por lo que encargó a Bertolucci y al poeta Sergio Citti (también colaborador del realizador) que adaptaran otro de sus textos que daría lugar precisamente a La cosecha estéril. Cuando Pasolini se negó a filmarlo, Cervi habló con Bertolucci para ofrecerle la dirección de la cinta: sin experiencia, bajo la consigna de que esta nueva producción repitiera la atmósfera pasoliniana, fue el inicio de lo que vendría a ser una carrera muy significativa para el cine universal.

         El estilo de Pasolini insistía en utilizar actores no profesionales (al principio) y fotografiarlos en acercamientos que dieran idea de los habitantes en las pinturas de Masaccio (siglo XV). Bertolucci siguió con la idea de utilizar a personas comunes y corrientes, aunque fue más adelante impartiendo movimiento a su cámara en lugar del estatismo preferido de su maestro. La cinta narra, a través de diversos testigos presenciales, lo que vieron en el momento en que ocurrió el asesinato, pero se centra más en los hechos que vivieron previamente al crimen: así, nos enteramos de un ladronzuelo que confiesa haber ido a buscar trabajo, cuando en realidad se reunió con un par de cómplices para robar bolsos de parejas de enamorados que estuvieran en medio del goce amoroso; o la realidad de un vividor de mujeres, exconvicto, quien acompañaba a su amante, a la cual aparte engañaba, a cobrar el dinero de prostitutas que explotaba; o el soldado que pasaba su día libre paseando por Roma, flirteando con mujeres o simplemente quedarse dormido en una banca del parque… Aunque esta trama recuerda a Rashomon (Kurosawa, 1950), Bertolucci aseguró que no había visto la película en el momento en que llegó a esta filmación. Un elemento recurrente es que, en cada narración, se muestra a la prostituta que será asesinada, desde el momento en que se levanta de una siesta, se prepara para salir, toma un café, sin imaginar el destino que le espera.

         Bertolucci (1941 – 2018) había ganado un premio por el único libro de poesía que escribió en su vida en el mismo año en que filmó La cosecha estéril. Fue hijo del poeta Attilio Bertolucci, hermano del documentalista Giuseppe Bertolucci y primo del productor Giovanni Bertolucci (El inocente o El conformista), o sea que sus orígenes estaban dentro de una familia intelectual y distinguida. Este golpe de suerte (al recibir la oportunidad de dirigir siendo tan joven) dio lugar a una cinta que, ahora, luego de haber conocido su producción posterior (espléndida como El cielo protector, Belleza robada o Tú y yo, que fue su último largometraje), resulta primitiva, aunque acorde con el cine italiano de su tiempo donde la urbe y sus personajes eran importantísimos, pero no por eso deja de ser hipnótica y seductora. El título fue el cierre del texto de Pasolini donde cita a un poeta del siglo XIX que se burlaba de la muerte, llamándola con un equivalente en nuestro idioma que se acercaría al término “calaca”.

El joven Bertolucci



domingo, 1 de agosto de 2021

UNA NOVIA EN CADA PUERTO (1928)

UNA NOVIA EN CADA PUERTO
(A Girl in Every Port)
1928. Dir. Howard Hawks.

         El marinero Spike (Victor McLaglen), grande y bruto, llega a cada puerto en busca de antiguas novias o nuevos prospectos para pasar ratos agradables. No obstante, en todas ellas encuentra la marca de otro marinero que usualmente se adelanta en la conquista de esas mismas chicas. En Centroamérica puede por fin topárselo: es Bill (Robert Armstrong) con el cual comienza una relación a golpes que los lleva hasta la cárcel, a caer al mar, y que Bill salve a Spike porque éste no sabe nadar. Nace una fuerte amistad. En Marsella, Spike asiste a una feria donde conoce a Marie (Louise Brooks), una clavadista de gran altura, que le roba el corazón. La mujer se aprovecha de la ingenuidad de Spike y le hace creer que lo ama. Cuando Bill la conoce, se da cuenta de que es una estafadora que trató en Nueva York.

 Primero rivales y luego amigos: 
Robert Armstrong y Victor McLaglen

         El maestro Hawks, en su quinta película silente para la Fox, estableció sus principales constantes temáticas: la rivalidad masculina que deviene en una gran amistad; las acciones violentas regidas por el impulso y la brutalidad más que por la inteligencia; la atmósfera viril que no admite mujeres hasta que se compruebe que pueden integrarse a ella sin que sean una amenaza para su estabilidad. Además, está el carácter episódico de sus tramas que van construyendo la tensión y el objetivo: algo que será muy notorio en Sangre en el río (The Big Sky, 1952) o en la deliciosa, pero elemental Hatari (1962) o en la ligerísima El deporte predilecto del hombre (Man’s Favorite Sport, 1964).

 Spike conoce a la interesada Marie

         El maestro Hawks, en una entrevista, comentó que esta cinta fue su primera historia de amor entre dos hombres. Y aunque pudiera pensarse en una atracción homoerótica, en realidad, Hawks nunca llega a la insinuación oculta. Ni siquiera en la que se ha tomado como ejemplo de homosexualidad disfrazada (la conversación sobre pistolas entre John Ireland y Montgomery Clift en Río Rojo, 1948). En esta cinta puede notarse que la amistad surgida entre los dos hombres es de un afecto que excluye la atracción física. Hawks iguala el sentimentalismo de las acciones solidarias a la empatía entre dos hombres inequívocamente heterosexuales (lo mismo pasa en la obra maestra Río Bravo, 1959 con John Wayne expresando compasión y confianza por el alcoholizado Dean Martin, anteriormente pistolero temerario, al cual salva de que pierda su dignidad). Un intertítulo expresa una frase de Bill, al referirse a Spike: “ese gran buey me es más importante que cualquier mujer”, con la intención de golpear anímicamente a la mala mujer que quiere dañar a su amigo.

         La presencia de Louise Brooks fue importante en esta cinta, ya que motivó al realizador alemán G.W. Pabst para contratarla y filmar con ella dos cintas que ya son clásicas en la historia del cine universal, además de crear toda una leyenda a su alrededor (La caja de Pandora, Diario de una chica perdida, 1929, ambas filmadas en Alemania para la UFA). Hawks, por su parte, comentó que la contrató porque era una actriz segura de sí misma, que proyectaba una dulzura al mismo tiempo inocente que engañadora. Sin embargo, las estrellas masculinas son inigualables: Victor McLaglen, cuyo tipo rudo producía cierto sentido de ingenuidad mezclada con carnalidad, aparte de Robert Armstrong, quien se haría famoso como el productor obsesionado en King Kong (1933), contrastante con McLaglen por su cuerpo menudo, aunque bien formado. Otras presencias, más episódicas, son las de Myrna Loy, quien sería lanzada al estrellato en la MGM de los años treinta, además de la española María Alba, aquí bajo el nombre de María Casajuana, que saldría en las versiones hispanas de las primitivas cintas sonoras, y ya mayor, en el cine mexicano en El hijo de nadie y La morena de mi copla.

 Las películas que convirtieron a Louise Brooks en mito

         A pesar de no ser una copia restaurada, que carece de nitidez, este DVD de Grapevine Video, ofrece al menos la alternativa de conocer un clásico de un gran director, en su versión completa de 78 minutos. Como curiosidad adicional, viene un corto (Stork Mad, Dir. Al Christie, 1926) con el olvidado cómico Bobby Ray. Howard Hawks filmaría cuatro cintas más para la Fox, todas silentes, hasta que en 1930 pasaría a la Warner Bros. para crear su primera película sonora (El escuadrón de la muerte) para dar comienzo a lo que será una carrera ejemplar, congruente, siempre correcta moralmente, además de asegurar un entretenimiento inteligente, sensible, para divertir y hacer reflexionar al espectador (aún en sus cintas consideradas menores – que no lo son –).

El maestro Howard Hawks (1896 - 1977)

PUEDEN DISFRUTAR DE "UNA NOVIA EN CADA PUERTO" EN EL CANAL DE YOU TUBE, CON LA SIGUIENTE LIGA:

https://www.youtube.com/watch?v=r7qBjs6efFI



domingo, 30 de mayo de 2021

LAS ÚLTIMAS OPORTUNIDADES

 

MARCADOS POR UN DESTINO
(Something Wild)
1961. Dir. Jack Garfein.

         La estudiante Mary Ann (Carroll Baker) baja las escaleras del Metro elevado para cruzar un parque y llegar a su casa en el Bronx, en Nueva York. De repente, unos brazos la atrapan y la meten entre la maleza para tumbarla al suelo. Un extraño la viola brutalmente y, al terminar, la deja como basura, como algo que se desecha luego de usarse. La joven se recompone como puede, toma sus cosas, va a su casa y ante el saludo de su madre, solamente responde y se mete a su cuarto. Se da un baño, corta en pedacitos el vestido que llevaba para irlos tirando en el inodoro que va descargando hasta terminar. Al día siguiente, sale con sus libros y se sienta en una banca del parque. Se levanta, los deja atrás y se dirige hacia Manhattan donde alquila una pequeñísima habitación en un barrio bajo, busca y encuentra empleo en una tienda departamental. Su silencio hace que sus compañeras de trabajo se burlen de ella. Cierto día se siente mal y sale hacia su cuarto donde pasa unos días enferma. Decide salir y camina sin rumbo: al llegar al puente de Brooklyn, intenta tirarse, pero la detiene un hombre, Mike (Ralph Meeker), quien la acompaña hasta que pasan por donde vive y le ofrece que entre a descansar. Aunque ella está temerosa, el hombre le da confianza. La trata bien, pero luego la encierra. Al volver alcoholizado, intenta abrazarla, pero ella lo tumba y le golpea con su zapato en el rostro (hecho que le hará perder un ojo). Así pasan unos días. Ante el rechazo de Mary Ann, el hombre decide liberarla. Mary Ann retoma la calle, camina, duerme en un parque, y al día siguiente decide retornar con Mike. Pasan los meses y la chica le escribe a su madre quien va a visitarla. Mary Ann le presenta a Mike como su esposo y le anuncia que tendrá un bebé. La madre no puede creer que ha perdido a su hija, de la cual mantenía una imagen de niña; sin embargo, se resigna.

 La terrible violación...

         La anterior sinopsis cuenta a grandes rasgos lo que sucede con la protagonista. Basada en una novela de 1958 por Alex Karmel, vino a ser el segundo (y último) largometraje de su realizador Jack Garfein (uno de los directores clave del Actor’s Studio, además de esposo, en ese tiempo, de la actriz Baker). Mary Ann, de ser una adolescente regular, se convierte en mujer de la noche a la mañana, a la cual la violencia la ha convertido en ser temeroso, siempre en guardia, desconfiada de cualquier persona que se le acerque o desee ser cortés con ella. Por eso, su rechazo ante el desparpajo de su compañera de trabajo o la falta de acercamiento hacia su prostituida vecina de departamento quien le insinúa que se dedique a vivir de los hombres. Mary Ann, además de haber escuchado a su madre decir que el vecindario se ha vulgarizado con sus nuevos habitantes, sucios y sin buenos modales, ahora lo siente con el mundo que le rodea. El calor extremo del verano neoyorquino y su salud que se deteriora, la hacen caminar por calles donde solamente aparece la miseria. No queda más que tirarse al vacío y terminar con todo.

 Una madre convencional (Mildred Dunnock)...

         La aparición del mecánico Mike, quien primero no la deja sola porque teme que quiera volver a intentar el suicidio, viene a representar el primer acercamiento desinteresado en esta etapa de su vida. Desconfiada inicialmente, acepta que el hombre le invite a pasar a su cuartucho en el piso subterráneo de un edificio. Le ofrece que descanse, mientras él se irá a trabajar. Al irse, Mary Ann corre hacia la puerta y se da cuenta de que está abierta. Eso le permite serenarse y quedar dormida. Al despertar, Mike le ha preparado la cena. Luego vuelve a irse, pero la deja encerrada: ahí es donde las cosas cambian. Pasarán los días, Mary Ann irá descubriendo otros aspectos de Mike. Cuando le reclama el motivo de que la tenga prisionera, el hombre le responde que es su última oportunidad. Todos los incidentes alrededor de este tiempo, harán que Mary Ann reflexione y busque la manera de arreglar su situación. Se dará cuenta de que no tiene otro camino para seguir adelante. Vuelve con Mike para comenzar otra etapa en su vida, a ver si es también su propia última oportunidad para dejar atrás el pasado. Cuando la madre llega a visitarla se pregunta “¿qué ha pasado?”. Luego de meses sin saber de ella, su hija es ahora una mujer casada, esperando un bebé. El espectador también se pregunta lo mismo: ¿qué es lo que pasa inesperadamente en nuestras vidas para que todo cambie?

 Mike intuye la fragilidad interna de la chica...

         Filmada en un contrastante blanco y negro por el genial Eugen Shuftan (a quien le debemos cintas de Pabst, Ophüls y Carné, entre muchos otros), además de créditos creados por el inmortal Saul Bass (donde utiliza rascacielos y edificios de Nueva York para que sus líneas nos den ideas de cárcel y represión), estamos ante una cinta naturalista, típica de las inquietudes que los jóvenes cineastas mostraban en sus películas intentando terminar con los estereotipos de Hollywood, aunque no completamente. Los recorridos de la protagonista son filmados en locaciones de la ciudad, pero todas las escenas de encierro ocurren en estudio, con un realismo impresionante. La cinta puede ser muy discutible en nuestros tiempos: la salud mental de Mary Ann se logra gracias al encuentro de un hombre que la amará, debido a las pruebas de atención y cuidado que le ha mostrado. Se muestra un proceso de sanación acorde con las ideas preestablecidas, muy alejadas de los traumas difíciles de sobrellevar que ahora conforman a la realidad de las mujeres que viven esa terrible experiencia. Tal parece que el personaje de Mike intuye el quebranto interno de Mary Ann, por lo que nace su sentido protector. Luego, el alcoholismo y la soledad de Mike terminarán por conmover a la muchacha.

 Dos almas solitarias que se encuentran...

         La edición en DVD de Criterion Collection, aparte brinda una entrevista con el académico Foster Hirsch acerca de los antecedentes y trascendencia del Actor’s Studio, así como una clase maestra del propio Jack Garfein, filmada en dicha institución. Una entrevista en audio con la actriz Carroll Baker y una conversación de la crítica Kim Morgan con el director Garfein, complementan los extras. La copia de la cinta es impecable, lo mismo que el sonido. Y ofrece subtítulos en inglés, que son opcionales. En el reparto se encuentran actores y actrices sensacionales, legendarios del Hollywood de antaño (Martin Kosleck o Mildred Dunnock) y de la televisión (Jean Stapleton o Doris Roberts). Claro que la presencia y fuerza del atractivo Ralph Meeker, quien fuera el creador del personaje, en el escenario, que luego William Holden interpretaría en el cine en Picnic (1955, Logan), contrasta con la belleza y juventud de Carroll Baker, la cual buscaba liberarse del personaje sexual que había creado en Muñeca de carne (1956, Kazan).

 La edición de Criterion Collection

El director Jack Garfein (1930 -2020)

         Carroll Baker nació el 28 de mayo de 1931 en un pueblo de Pennsylvania y siempre quiso ser actriz. Trabajaba en una fábrica cuando decidió dejar todo e irse a Nueva York. Audicionó para el Actor’s Studio y fue seleccionada de inmediato. Contratada por la Warner Bros. para Muñeca de carne (1956, Kazan), donde interpretaba a la núbil esposa de un hombre que debía esperar a que creciera para hacerla suya, que le trajo una nominación al Óscar, además de muchos escándalos. Aunque quisieron mantenerla en el estereotipo de personajes sexuales, ella prefirió rechazar papeles que la limitaron mucho e hicieron que el propio estudio la boicoteara. Gigante (Stevens, 1956), Horizontes de grandeza (Wyler, 1958), La conquista del oeste (Hathaway, 1962), No soy para ti (Lang, 1959), están entre sus cintas ya clásicas. Sin embargo, el personaje con alta carga sexual no la abandonó. En 1964 filma Los insaciables (Dmytryk) y al año siguiente Harlow, la rubia platino (Douglas), que la convencieron de que ese sería el nicho que debía de explotar. Sin embargo, lo hizo en Europa, en Italia filmó muchas cintas con temática sexual (Orgasmo, Tan dulce tan perversa, Paranoia, El dulce cuerpo de Deborah) entre muchas otras. El tiempo pasó, la belleza corporal terminó, y siguieron muchos papeles secundarios tanto en cine como televisión. Acaba de cumplir 90 años y es, como tantas otras personalidades, dignas de recordarse.

Carroll Baker, sensual, en una pose para la revista Playboy.



martes, 4 de mayo de 2021

OTRO AMOR (1952) - Vincent Sherman

OTRO AMOR
(Affair in Trinidad)
1952. Dir. Vincent Sherman.

         Narra el director Vincent Sherman (1906 – 2006) en su libro de memorias (Studio Affairs. My Life as a Film Director, The University Press of Kentucky, 1996) que quería haber dirigido De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953) y que cuando habló con Harry Cohn, jefe de la Columbia Pictures, que tenía los derechos de la novela, éste le comentó que no contaba aún con el apoyo de la armada norteamericana por lo que su filmación todavía tardaría un tiempo. A cambio, le ofreció dirigir el retorno de Rita Hayworth a la pantalla. Luego de tres años, ya disuelto su matrimonio con Aly Khan, la estrella había vuelto a su estudio exclusivo, devengando un salario mensual que no estaba justificando. Cohn le entregó un argumento de veinte páginas que le gustó y aceptó el encargo. La cinta reuniría a Rita con Glenn Ford, su galán en la taquillera y ya icónica Gilda (Charles Vidor, 1946) de la cual se repetirían algunos elementos en esta nueva película. El guion pasó por varias etapas de escritura. Sherman abiertamente confiesa que robó la idea central de Tuyo es mi corazón (Alfred Hitchcock, 1946) donde Ingrid Bergman llegaba a casarse con un espía nazi para conseguir unos turbios planes. Así, se llegó a una trama que ocurriría en el caribe, específicamente en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, en ese tiempo dependiente de la corona británica.

         Al encontrarse el cuerpo de Neal, un pintor, y despejar la sospecha de un suicidio, su esposa, la bailarina y cantante Chris (Rita Hayworth) es obligada por la policía de Puerto España a intimar con el millonario Max (Alexander Scourby), del cual se piensa que tiene nexos con el gobierno soviético (sin mencionarlo directamente) y fue el posible culpable de la muerte de Neal. Intempestivamente llega Steve (Glenn Ford) a la isla, sin tener conocimiento de la muerte de su hermano, quien le había escrito ofreciéndole un empleo. Aunque al principio desprecia a Chris, pronto se siente prendado de ella. La mujer no puede contarle sobre su misión de investigar a Max, por lo que Steve sospecha de ella. En una fiesta que ofrece el millonario, Chris es descubierta y da lugar a un enfrentamiento final. Chris y Steve retornan a Estados Unidos para iniciar una nueva vida.

         Igual que en Gilda, Rita Hayworth canta dos números donde puede mostrar su rostro bajo la abundante melena pelirroja, demostrando su habilidad para el baile y el magnetismo de su atractivo sexual. El realizador Sherman, en el mismo libro, comenta que antes de iniciar la filmación, Rita tuvo que someterse a una rutina de ejercicios para reafirmar su bello cuerpo que se encontraba algo descuidado ante la falta de una disciplina constante: el resultado bien puede notarse sin problema en la película. También están los momentos en que Glenn Ford la maltrata y vuelve a ocurrir una cachetada al asegurarse, erróneamente, de la infidelidad de la mujer. En cuanto a Tuyo es mi corazón, Rita se infiltraba en la casa del villano, para descubrir una conspiración donde se planeaba establecer bases nucleares en Jamaica, para apuntar a las ciudades principales de los Estados Unidos (en este asunto, la cinta resulta profética para lo que luego ocurriría en Cuba en los años sesenta). La diferencia es que no habría una consumación sexual, como la que Ingrid Bergman tenía que cumplir, al casarse con su personaje sospechoso.

         El reparto es delicioso. El villano principal, Max Fabian (mismo nombre del personaje que en La malvada, o sea, All About Eve, hacía Gregory Ratoff, como productor de Broadway) es interpretado por Alexander Scourby, quien tenía los rasgos físicos adecuados para mostrar astucia y maldad. Juanita Moore, quien sería la contraparte de Lana Turner en Imitación de la vida y la madre de Martha Rangel en la segunda versión de Angelitos negros, interpreta a la sirvienta sabia y omnisciente que sabe todo sobre su ama Hayworth. Valerie Bettis, como esposa de uno de los espías, fue también la coreógrafa de los números que interpreta Rita. Y están los actores alemanes, especialistas en turbios papeles como agentes extranjeros, Karel Stepanek y George Voskovec.

Alexander Scourby, Rita Hayworth y Glenn Ford: la cachetada

Juanita Moore como la sirvienta omnisciente

         Dentro de esta relectura de ambas películas, estamos ante la efectiva dirección de Vincent Sherman quien sabía mover a sus actores y alcanzar, siempre con economía y cuidado, un producto muy bien hecho. Artesano eficaz, quien moriría un mes antes de cumplir su centenario, cuya carrera comenzó como actor esporádico, tanto en teatro como cine, hasta que tuvo la oportunidad de iniciarse como director en la Warner Bros. (El retorno del Dr. X, 1939) y destacarse en los melodramas dirigidos a público femenino, interpretado por grandes estrellas: Bette Davis, Ida Lupino, Ann Sheridan o Joan Crawford. En sus memorias mencionadas es indiscreto, al confesar que tuvo amoríos con algunas de ellas, incluida Rita Hayworth. Otro amor no es una de sus cintas distinguidas ni más originales, pero posee pasión. Es de las últimas cintas donde Hayworth aparece como símbolo sexual (a los 35 años ya iba perdiendo la lozanía para entrar en su etapa de madurez). La cinta deja algunos asuntos sin explicar: ¿por qué fue asesinado Neal?, ¿habría descubierto los planes de Max?, ¿o por qué la carta que Neal escribió el mismo día de su muerte tenía el membrete de Max? Y sin embargo, al final de cuentas, nada de eso importa ante el esplendor del Hollywood de antaño.

El director Vincent Sherman durante la filmación


Otro amor está dentro de esta colección en Blu ray



 

        

 

        

 

19 CORTOMETRAJES DE LA NUEVA OLA FRANCESA

  CERRANDO CICLOS 19 CORTOMETRAJES DE LA NUEVA OLA FRANCESA (19 courts métrages de la Nouvelle Vague) Doriane Films, Francia, 2018. Pal, DVD...